Una imagen tomada en la entrevista a Bill Clinton. | // REUTERS

Vladimir Putin también se sometió a una de sus entrevistas. | // REUTERS

Larry King, el hombre de tirantes y grandes lentes que entrevistó a presidentes, deportistas, celebridades o personas del común, falleció ayer en Los Ángeles, dejando como legado miles de horas de conversaciones que lo convirtieron en el entrevistador por excelencia de la televisión estadounidense.

Nacido el 19 de noviembre de 1933 en Nueva York como Lawrence Harvey Zeiger, King se hizo famoso mundialmente por su espacio “Larry King Live”, transmitido por la cadena estadounidense CNN entre 1985 y 2010 y que entró en el “Libro Guinness de récords mundiales” por mantenerse en emisión durante 25 años consecutivos.

“Con profunda tristeza, Ora Media anuncia la muerte de nuestro cofundador, presentador y amigo Larry King, quien falleció a la edad de 87 años en el Cedars-Sinai Medical Center en Los Ángeles”, señaló un comunicado difundido en la cuenta oficial de Twitter del popular entrevistador.

Su muerte, conocida semanas después de que fuera hospitalizado por coronavirus, pone fin a una de las carreras más dilatadas en la televisión, la radio y más recientemente en medios digitales en EE UU. en los que realizó, según medios locales, “más de 50.000 entrevistas”.

“Confesor” de presidentes

La CNN recordó que, como anfitrión de su programa nocturno en la cadena, King tuvo entre sus invitados a presidentes estadounidenses en funciones: desde Gerald Ford hasta Barack Obama respondieron a sus preguntas, e incluso el ahora exgobernante Donald Trump habló con él antes de llegar a la Casa Blanca.

“Dices que solo haces preguntas, pero las respuestas que consigues nos sorprenden, nos informan y nos abren los ojos. Gracias y la mejor de las suertes”, afirmó Obama, quien entonces ejercía la Presidencia, en unas palabras que dedicó a King cuando se despidió, en diciembre de 2010, de su espacio televisivo.

Ese día, King, visiblemente emocionado y con la voz entrecortada, pronunció sus últimas palabras al frente del programa estrella de la CNN: “Quiero decirles a ustedes, a la audiencia... Gracias. Y en vez de adiós, qué tal un... hasta pronto”.

Y así lo hizo, ya que posteriormente presentó la serie en línea “Larry King Now” –que lanzó en julio de 2012– y “PoliticKING con Larry”, este último de 2012 a 2019.

En 2011, año en el que finalmente dejó CNN, admitió en una entrevista con la revista “¡Hola!” que le hubiera gustado entrevistar a Marco Polo o a Cristóbal Colón, personajes que “escribieron la Historia, que salieron a buscar respuestas...”.

Su carrera se remonta a 1957, cuando empezó a trabajar con una estación de radio en Miami, en la que se estrenó con su nombre en el espectáculo: Larry King.

“Necesitas un mejor nombre”, recordó King le dijo su jefe su primer día al aire, según la autobiografía que publicó en 2009 y que CNN recogió hoy. “No había tiempo para pensar”, rememoró el presentador, quien relató que el diario The Miami Herald estaba sobre el escritorio y había un anuncio de página entera de King’s Wholesale Liquors. “El gerente general miró hacia abajo y dijo: ‘¡King! ¿Qué tal Larry King?’”, indicó.

Antes de consagrarse como una estrella, King fue columnista del Miami Herald en 1965 y en 1971 fue arrestado por cargos de hurto mayor que supusieron su despido del periódico y de una estación de radio. Y aunque la acusación fue desestimada al año siguiente, King, desempleado, se trasladó a Luisiana para trabajar como periodista independiente.

En 1978, regresó a Miami y a la estación en la que trabajaba, WIOD. Ese mismo año lanzó “Larry King Show” como un programa de radio nocturno sindicado, que en principio le permitió llegar a 28 ciudades y cinco años después ya era escuchado en 118 ciudades. Este show le supuso en 1982 el premio Peabody, como son comúnmente llamados los Premios George Foster Peabody, que reconocen la excelencia en los programas de radio y televisión. En 1985, “Larry King Live” se entrenó en CNN.

Se casó ocho veces, tuvo cinco hijos y sobrevivió a un cáncer de pulmón y a otro de próstata, a un ataque al corazón y a una apoplejía. No resistió sin embargo el último golpe que el COVID dio a su salud.