José Rivera, Riverita, falleció ayer tras una dura batalla contra el cáncer. Eran poco más de las 5 de la madrugada de ayer cuando José Antonio Canales Rivera, ejerciendo de portavoz de la familia Rivera, comunicaba el fallecimiento de su tío José, más conocido como Riverita. A los 75 años, y después de una dura batalla contra el cáncer, el hermano de Paquirri murió en su casa de Barbate (Cádiz).

“Buenos días, cuando despertéis no estará con nosotros pero sí su alma #sabio #mago #torero #artista #generoso #simpatico #amable #eterno #descansaenpaz #tequiero #barbate #cadiz #andalucia”. Con estas palabras y una fotografía de su tío en una celebración familiar con una chistera y su característica sonrisa, anunció Canales Rivera el fallecimiento de Riverita, al que estaba muy unido.

José Rivera fue el más rebelde de los hermanos Rivera: Paquirri, Antonio y Teresa. Carismático, gracioso y sin pelos en la lengua, siempre fue por libre, pero sin separarse de su familia, a quienes estaba muy unido hasta el final. Fue el menos mediático de todos y como matador de toros de alternativa, siempre estuvo a la sombra de su hermano pequeño y gran figura del toreo, Francisco Rivera “Paquirri”.

Bohemio y genial, fue muy querido por sus allegados y siempre rehuyó adentrarse en el fragor mediático que acompaña a su familia, especialmente desde la muerte de Paquirri y las posteriores polémicas por la partición de su legado. Solo hizo una concesión a esa discreción cuando, espoleado por la oferta del promotor José Luis Martín Berrocal, aceptó retomar su carrera taurina después de la muerte de su hermano menor. Se trataba de una maniobra comercial que tuvo escaso recorrido.

Riverita, en cualquier caso, tiene su propia historia personal y taurina. Era un año mayor que Paquirri y, cómo él, alimentó su vocación escuchando las historias y enseñanzas de Antonio Rivera, su padre, un novillero fracasado que guardaba como oro en paño las fotos de su debut en la plaza de Las Ventas.