18 de octubre de 2019
18.10.2019

Muere Alicia Alonso, icono del ballet cubano

La leyenda de la danza, perenne directora del Ballet Nacional de Cuba, fallece a los 98 años

18.10.2019 | 02:04
Alicia Alonso, en 2009 en Vigo. // R. Grobas

Cuba ha perdido a su gran bailarina, a su eterna "Giselle". Alicia Alonso, la perenne directora del Ballet Nacional de Cuba, falleció ayer en La Habana a los 98 años de edad. Su muerte supone el final de una época para la danza en Latinoamérica, y deja a la isla caribeña huérfana de quien ha sido su gran icono en el mundo del ballet.

Alonso, cuyo nombre original era Alicia Ernestina de la Caridad Martínez del Hoyo, nació en La Habana el 21 de diciembre de 1920. Hija de padres españoles, la joven Alicia cursó sus primeros estudios de danza, con diez años, en la Escuela de Ballet de la Sociedad Pro-Arte Musical de La Habana. Alumna destacada, su primera actuación fue el 29 de diciembre de 1931, con once años recién cumplidos, cuando interpretó a una dama de la corte en el gran vals del ballet "La bella durmiente", de Chaikovski.

Posteriormente, la bailarina se trasladó a EE UU, donde completó su formación con maestros como Enrico Zanfretta o Alexandra Fedórova. Para entonces, ya había contraído matrimonio con el también bailarín Fernando Alonso, de quien adoptó el apellido.

Su debut profesional se produjo en 1938 en Broadway, participando en comedias musicales como "Great Lady" y "Stars in your eyes". Dos años más tarde, ingresaría en el Ballet Theatre de Nueva York, en el año de su fundación. Convertida ya en primera bailarina, la cubana encontró en 1943 el papel que, de forma más indeleble, se relaciona con su trayectoria: el de la ingenua campesina Giselle, del ballet homónimo de Adolphe Adam.

Tras una década de éxito en los escenarios internacionales, en 1948 fundó en La Habana el Ballet Alicia Alonso en colaboración con su marido, Fernando Alonso, y el hermano de éste, Alberto Alonso. En los años siguientes, la bailarina compaginó sus proyectos con su compañía y las producciones con el American Ballet Theatre. En esa época, fue la primera bailarina del hemisferio occidental en actuar en la Unión Soviética, llegando a bailar en los teatros Bolshoi, en Moscú, y Kirov, en San Petersburgo (entonces Leningrado).

Tras la Revolución cubana de 1959, Alicia Alonso abrazó la causa castrista. Su compañía se reorganizó como Ballet Nacional de Cuba, en la que ejerció de directora general y "prima ballerina assoluta", y recibió un firme apoyo por parte del gobierno de Fidel Castro.

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