El juez Richard Berman de Nueva York escuchó ayer los testimonios de una treintena de víctimas de Jeffrey Epstein, a pesar de que el magnate estadounidense se suicidó el pasado 10 de agosto en su celda, donde llevaba recluido desde el 6 de julio. "Jeffrey Epstein abusó sexualmente de mi durante años", aseguró en el tribunal Courtney Wild, durante la sesión en la que el fiscal Maureen Comen explicó que, a pesar del fallecimiento de Epstein, la investigación sobre los abusos continuará su camino.

Según Comen, los nuevos eventos no impiden al Gobierno buscar la confiscación de los bienes del millonario y seguir trabajando para "encontrar justicia para las víctimas en este caso". Ante el juez, Wild mostró su enojo y su tristeza por el suicidio de Epstein porque, según ella, con su muerte "no se ha hecho justicia" en este proceso. "Jeffrey Epstein nos robó, a mí y a todas las otras víctimas, nuestro día para confrontarlo una a una ante el tribunal y, por eso, es un cobarde", agregó.

Otras víctimas, varias de las cuales prefirieron no identificarse, expresaron su dolor y hablaron de las secuelas causadas por los abusos de Epstein, de 66 años, que había sido acusado de tráfico sexual y de haber explotado sexualmente a numerosas menores entre 2002 y 2005 en sus mansiones de Nueva York y Florida. Sin embargo, la Fiscalía apuntó que el fallecido colaboró con otras personas para levantar y mantener en funcionamiento la red que estableció.

Epstein, de origen humilde, vivió los últimos años de su vida rodeado de lujos y de manera desenfrenada gracias a la firma que estableció en 1981 para clientes con activos a partir de 1.000 millones de dólares, con la que estableció un imperio y multiplicó sus contactos con personalidades de todos los ámbitos a lo largo y ancho del planeta. El presidente estadounidense Donald Trump, el expresidente Bill Clinton o el príncipe de Inglaterra fueron algunas de las personas que frecuentó.

En 2008, sus excesos llegaron a la Justicia y fue acusado de abusar sexualmente de varias adolescentes en una de sus mansiones, en Palm Beach, pero tras un acuerdo con la Fiscalía del Sur de Florida solo fue condenado a 13 meses de cárcel y la investigación que podría haberle llevado a una condena de cadena perpetua, fue detenida.

Sin embargo, el juicio que arrancó este año tras las investigaciones de la Fiscalía de Nueva York, que lo acusó de abuso de menores, no parecía que fuera avanzar por los mismos derroteros. La decisión del juez de rechazar la libertad bajo fianza fue una muestra de peso de que esta vez la cadena perpetua se presentaba ante Epstein como una condena más que probable. Con su suicido, ahorcándose en su celda, el juicio ya no tendrá lugar, por eso sus víctimas quisieron compartir ayer ante el juez los traumas y sufrimientos que Epstein les hizo pasar.

"A lo largo de nuestra vida tendremos que cargar con el daño y el dolor irreparables que esta experiencia nos ha dejado. Es algo que nunca desaparecerá", declaró otra víctima anónima durante la vista. En varias ocasiones se pidió al juez que continúe con el juicio por más que Epstein no pueda ya recibir castigo alguno. "Todas sabemos que no actuó solo. Por favor, terminen lo que han empezado", dijo Sarah Ransome. En algunos documentos judiciales, varias víctimas han implicado a otras personalidades en los abusos de Epstein, desde el abogado Alan Dershowitz al príncipe Andrés de Inglaterra.

Virginia Giuffre ha acusado al duque de York de tocarle el pecho a una menor y cometer otros actos contra al menos dos víctimas, ella incluida, en la mansión de Epstein en Manhattan. "Sabe que lo ha hecho y espero que lo aclare", dijo Giuffre. El príncipe Andrés ha negado su implicación y ha dicho que ni siquiera conocía las tropelías del financiero.