26 de febrero de 2019
26.02.2019

La alfombra de los Óscar cambia del rojo al rosa

El desfile de los invitados a la gran gala del cine deja pocos estilismos para la historia y cede más protagonismo a los hombres

26.02.2019 | 03:12

La gran noche de Hollywood apenas dejó estilismos para la historia. Las actrices y las invitadas prefirieron ser discretas y eligieron diseños comedidos, muchos de ellos en tonos rosas, que fue el color que más predominó. En cambio, los actores fueron más valientes sobre la alfombra roja, que ganó protagonismo masculino respecto a ediciones anteriores.

Lady Gaga, una de las ganadoras de la noche, arriesgó mucho menos de lo que tiene por costumbre en sus estilismos. Apostó por un Alexander McQueen de color negro, unos guantes largos y el collar de diamantes de 128 quilates que lució Audrey Hepburn en "Desayuno con diamantes". La cantante y actriz fue una "visionaria": hace unos días se tatuó en la espalda una rosa y la frase "La vie en rose", el título de la canción de Édith Piaf que interpreta al principio de "Ha nacido una estrella". Resultó premonitorio, porque ése fue el color escogido por muchas de las estrellas de la noche.

Entre las mujeres fueron muchas las que sacaron su lado más romántico y acabaron dando a la alfombra roja de los Óscar una tonalidad rosada. Entre ellas estaban la cantante Kacey Musgraves y su modelo de Giambattista Valli, de tul con volantes en rosa chicle; Gemma Chan y su imponente Valentino en rosa fucsia; Helen Mirren y su Schiaparelli Alta Costura de seda plisada, y Kiki Layne, una de las más elegantes de la velada, con un Versace asimétrico en rosa empolvado.

Otra tendencia que dará mucho que hablar en los próximos meses es la de las melenas cortas. La llevaban Emilia Clarke, vestida de Balmain; la modelo Irina Shayk, con un diseño de Ricardo Tisci para Burberry; Charlize Theron, con un Dior de manga larga, cuello subido y escote vertiginoso en la espalda, de color azul; Brie Larson, con un Celine metalizado; la actriz Lucy Boynton, que escogió un vestido satinado en morado de escote barco de Rodarte, y Emma Stone, fiel a la casa Louis Vuitton con un diseño en ocres plagado de paillettes. Como suele ocurrir en todas las ceremonias de gala, abundaron los brillos, tanto en tejidos dorados, como el impecable Carolina Herrera de Glenn Close, con una larga capa, como en piezas plateadas, como las que conformaban el Tom Ford que lució Jennifer Lopez.

También se vieron brillos con efecto plástico, como la capelina del Givenchy rojo de Rachel Weisz, e incluso en un blanco impoluto, como el Delpozo de Marta Nieto. La actriz española fue una de las más elegantes de la noche hollywoodiense.

Hombres

Los hombres jugaron muy fuerte en la gran fiesta del cine. Billy Porter, uno de los protagonistas de la serie "Pose", que optó por un esmoquin de terciopelo negro y una falda de volumen XL diseñada por Christian Sariano. También Spike Lee, el director de "Infiltrado en el KKKlan", acaparó los focos con su traje violeta y sus zapatillas Nike doradas. Adam Lambert, que abrió la ceremonia de esta 91.ª edición de los Óscar cantando con Queen, salió a escena con un esmoquin de Tom Ford y un despliegue de pendientes en sus orejas.

El cantante Pharrell Williams recuperó los trajes de pantalón corto -de estampado camuflaje para esta ocasión- y el actor Jason Momoa lució un esmoquin de terciopelo rosa palo, del recientemente fallecido Karl Lagerfeld para Fendi, a juego con el vestido de su mujer, Lisa Bonet.

No hubo grandes sorpresas al final. Hasta los que se pensaba que darían la campanada con algún modelo rompedor tomaron el camino más comedido. Y así, en definitiva, la alfombra de los Óscar de este año acabó siendo una de las más aburridas de la historia.

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