La pasta dentífrica tiene muchos más usos que para lavarse los dientes. Quizá has oído hablar de su uso para limpiar joyas o para calmar las quemaduras pero quizá no habías escuchado que es el aliado infalible para poner fin a los olores fuertes que se desprenden cuando estamos cocinando.

Cuando estas entre fogones y estás preparando pescado o algún plato que lleve ajo o cebolla sabrás de sobra el olor fuerte que dejan en tus manos. En más de alguna ocasión seguro que te has tirado un buen rato lavándote las manos y aún así no has conseguido sacarlo del todo. La pasta de dientes puede ser la solución.

Una vez hayas acabado de cocinar, solo tienes que echar un poco de dentífrico en tus dedos y frotarlos bien, acláralos con agua y te habrás deshecho del mal olor para siempre.

Otro uso que le puedes dar a tu dentífrico es para limpiar los electrodomésticos de tu cocina. Impregna un poco de pasta en un paño y échale agua. Luego, pásalo por la superficie y quedará como nuevo.

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También puedes utilizarlo para mantener tus grifos más limpios que nunca. Brillarán como el primer día y no quedará rastro de suciedad. Eso sí, es aconsejable que después de aplicarla, le pases un paño húmedo para limpiar los restos de pasta.