La toalla de la playa es un accesorio básico del verano y conviene mantenerlas con sencillos trucos de limpieza para que permanezcan como el primer día.

Su diseño suele impregnarse de los colores llamativos que imperan en verano, tanto porque el buen tiempo y el ánimo festivo invitan a ello como porque de esta manera es más fácil encontrarlas entre la multitud de tejidos que cubren la costa.

Los efectos de la arena, el sol y la sal son muy difíciles de eliminar Pexels

Tanto la arena como la sal suelen impregnarse en el tejido y deteriorar la prenda. La exposición al sol es otro de los factores por los que conviene cuidarla, de otro modo su tela parecerá esparto en tonos difuminados y dará aspecto de dejadez.

La primera recomendación es, en la medida de lo posible, lavarlas -a poder ser, por separado- después de cada uso para que la suciedad inevitable que la empapan a la vuelta de la playa no les deje huella. Debe evitarse el suavizante porque dañará los colores y desgastará el tejido, por tanto, la toalla envejecerá antes de tiempo.

Se recomienda que se cuelguen siempre a la sombra porque el sol, además de desteñirlas, les aportará una textura apelmazada, y retirarlas en cuanto se sequen para que no pierdan la suavidad.

El vinage es un gran aliado para mantenerlas como nuevas

El vinage es un gran aliado para mantenerlas como nuevas Pexels

El vinagre es un gran aliado para limpiar las toallas de playa, además de eliminar los restos de arena y sal que en ningún caso se caen cuando se sacuden a la vuelta de la jornada, ayuda a fijar los colores del accesorio, eliminar el olor a humedad y las manchas. La cantidad clave serían dos tazas y se debe mantener en remojo durante una hora.

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De vez en cuando conviene realizar un lavado especial en la lavadora con un primer ciclo en agua caliente y una taza de vinagre blanco, un segundo de detergente y un tercero con bicarbonato.

Siguiendo estos sencillos trucos la toalla de la playa durará como nueva muchos años.