El ser humano ha sentido desde antiguo por las águilas una mezcla de admiración y odio. Admiración, por su belleza, fuerza y vigor, y odio, al considerarlas feroces competidoras en la caza y enemigas de los animales domésticos. Desde hace más de dos mil años han sido consideradas símbolo de majestad, poder y victoria. Han sido enseñas militares, protagonistas destacadísimas de la heráldica y utilizadas por muchos pueblos como símbolo nacional –y especialmente imperial–. El águila real (Aquila chrysaetos) es la mayor de todas las águilas ibéricas, la más poderosa: la ‘reina de los cielos’ españolesAquila chrysaetos. En la península quedan entre 1.500 y 1.800 parejas. Aunque su población se mantiene estable, los ornitólogos temen una disminución del 10% del número de ejemplares en la península en los próximos 30 años.

El águila real solo falta en España en Canarias –donde parece que nunca residió– y en Baleares –donde todo indica que se extinguió hace unos siglos–. Aunque ocupó durante milenios toda la península, en la actualidad ocupa la mayor parte de las áreas montañosas, debido sobre todo a la pérdida de hábitat por la presión humana.

Las hembras son mucho mayores que los machos y algunas llegan a rondar el metro de longitud y los 2,30 metros de envergadura. Su dieta, muy variada, incluye mamíferos (sobre todo conejos y liebres), aves (palomas y perdices especialmente) y reptiles (lagartos y ofidios). También consume carroña.

 

Es una rapaz esencialmente rupícola y busca relieves accidentados y cortados rocosos para nidificar. Puede ocupar una gran variedad de hábitats, siempre que haya terreno quebrado y zonas tranquilas para criar, aunque evita masas forestales extensas.

El ejemplar más longevo vivió hasta los 46 años de edad

El ejemplar más longevo vivió hasta los 46 años de edad Las águilas reales son monógamas, mantienen la misma pareja durante toda su vida. Y esta no es corta: el águila real más longeva conocida sobrevivió en cautividad en Europa hasta los 46 años de edad. El ejemplar salvaje más longevo conocido vivió en Norteamérica y alcanzó una edad de 23 años y 10 meses.

En Europa se calcula que hay entre 6.600 y 12.000 parejas reproductoras. La última estimación realizada en España, en el año 2008, constató que la península alberga una de las poblaciones más numerosas del continente, con entre 1.553 y 1.769 parejas.

Aunque el águila real siempre fue perseguida por el ser humano, en el siglo XVII comenzó su exterminación sistemática, paralela a la otras especies emblemáticas, como el oso pardo, el lobo, el lince, el quebrantahuesos y otros depredadores.

Durante tres decenios, entre 1960 y 1990, se registró la época de máxima persecución de las rapaces en España, con uso masivo de veneno, lo que provocó que su número de efectivos disminuyera un 30%. A partir de entonces se ha recuperado, y actualmente su población se mantiene estable.

Las águilas reales son consideradas las mejores voladoras de todas las aves rapaces. Una velocidad típica de vuelo ‘sin prisa’ en las águilas reales es de entre 45 a 52 kilómetros por hora. Pero al cazar o exhibirse, pueden alcanzar velocidades de hasta 190 kilómetros por hora.

Es aún más rápida cuando bucea tras una presa, porque en ese caso un águila real puede lanzarse en picado y alcanzar hasta 320 kilómetros por hora. Es posiblemente superior a la velocidad de caída del halcón peregrino, lo que convierte al águila real en uno de los animales de vuelo más rápidos del mundo.

Nidos hasta a 2.200 metros de altitud

Nidos hasta a 2.200 metros de altitud Cada pareja suele tener en su territorio varios nidos, que reutiliza periódicamente. Tal y como recoge SEO/BirdLife en la ficha de la especie, el ciclo reproductor del águila real comienza a finales de enero con la parada nupcial. Las puestas se producen desde últimos de febrero hasta finales de marzo, y constan de uno a cuatro huevos, de color blanco mate y con manchas pardo-rojizas.

La incubación, en la que solo se implica la hembra, se prolonga entre 41 y 45 días. En el 90% de los casos construyen el nido en roquedos situados entre 200 y 2.200 metros de altitud. El 10% restante (y hasta un 40% en zonas con escasez de cantiles y abundancia de alimento, como el valle del Ebro) lo instalan en diferentes especies de árboles, principalmente pinos, encinas y alcornoques.

El nido puede alcanzar 2 metros de altura y hasta 1,5 metros de diámetro. Está constituido por una sólida estructura de ramas, tapizada con hierbas e incluso lana. Los mayores suelen ser los emplazados en árboles. Los dos progenitores se encargan de su construcción durante unas cuatro a ocho semanas, aunque es la hembra la que hace la mayor parte del trabajo.

Los pollos son cuidados por los dos padres y vigilados continuamente por la hembra, con alguna ayuda del macho, hasta los 14 días. Los dos adultos los ceban hasta que cumplen 30 días, y a partir de ese momento se alimentan por sí solos.

El plumaje se desarrolla completamente en unos 67-80 días. Tras abandonar el nido, los jóvenes permanecen ligados a los adultos unos tres meses más, y luego se dispersan y buscan su propio territorio. No alcanzan la madurez sexual hasta los seis años.

Una especie “casi amenazada”

Una especie “casi amenazada” Cada pareja suele ocupar un territorio con extensiones que van de los 20 a los 200 kilómetros cuadrados. Y suelen ser agresivas con sus congéneres ‘invasoras’.

La pérdida de hábitat por la construcción de infraestructuras, obras públicas o urbanizaciones supone una de las amenazas más destacables. No obstante, muchas águilas son también abatidas a tiros, envenenadas, o ven fracasar la reproducción por culpa del expolio o la destrucción de sus nidos.

La electrocución en tendidos eléctricos, tanto de adultos reproductores como de jóvenes en dispersión, también causa algunas bajas. Por último, las molestias derivadas de algunas actividades humanas, como la escalada, el senderismo, la pesca deportiva o los trabajos forestales, ocasionan descensos del éxito reproductor.

Uno de los últimos informes sobre muertes de águila real en España reveló que sólo el 6% se debieron a causas desconocidas que no podían atribuirse directamente a la actividad humana.

El águila real está incluida en el Libro Rojo de las Aves de España como “Casi amenazada” y aparece asimismo en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre).

Web de referencia: https://blogdeaves.com/accipitridae/aguila-real/

Ficha del águila real de SEO/BirdLife: https://seo.org/ave/aguila-real/

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