“La necesidad de cuidar el medio ambiente y la conveniencia de conseguir ahorros de combustible han supuesto la búsqueda de soluciones con mayor eficiencia energética dentro del sector de la calefacción, donde cada vez somos más los que apostamos por sistemas de calor lo más eficientes y respetuosos con el medio posible en nuestros hogares”, explican desde la empresa viguesa Dinak para pasar a apuntar a las calderas de condensación y las estufas estancas como dos de los mayores avances que se han conseguido hasta el momento en este campo. Se trata de opciones indicadas para el usuario de combustibles fósiles, las primeras; y de biomasa, las segundas. “La Directiva Ecodiseño de la Comisión Europea, en vigor desde septiembre de 2015, obliga a la instalación de calderas de condensación en sistemas de calefacción que utilicen combustibles fósiles. El avance de esta tecnología es imparable y lleva a mayores rendimientos y mejores aprovechamientos de la energía combustible”, valoran.

Chimeneas más ecológicas

El uso de calderas de condensación ofrece así la posibilidad de utilizar chimeneas con un conducto interior fabricado en propileno, dada la baja temperatura a la que salen los gases de combustión. Este material es reciclable así como resistente a la corrosión y duradero, ligero y económico. 

“La apuesta por las ventajas de las calderas de condensación es imparable"

Por otro lado y cuando no existen salas específicas, las calderas de condensación van instaladas en el interior de la propia vivienda y tienen un funcionamiento estanco, es decir, toman el aire necesario para la combustión del exterior del local a través de un conducto, que puede ser independiente a la chimenea o, como suele ser frecuente, concéntrico a la propia chimenea de evacuación. Al no tomar aire de la estancia, no requieren la instalación de rejillas adicionales, evitando pérdidas de calor hacia el exterior.

Estufas de biomasa

En el caso de sistemas de calefacción con biomasa como pueden ser estufas o calderas de pellets y leña, el combustible utilizado es ya de por sí renovable, lo que garantiza el mínimo impacto sobre el medio ambiente. Esta eficiencia energética se ve incrementada si se opta por tener estufas estancas de pellets y leña, que se están introduciendo en el mercado español. De este modo, el sector de la calefacción se esfuerza en dar respuesta a la búsqueda de sistemas que contribuyan a la creación de las denominadas “casas pasivas”, viviendas con un consumo energético muy bajo y que ofrecen durante todo el año una temperatura ambiente confortable sin la aplicación de la calefacción convencional.

Estas estufas toman el aire de fuera del local del que van instaladas, de forma que contribuyen a mejorar la eficiencia energética de la vivienda al no requerir rejillas de ventilación por las que se producen pérdidas de calor. Disponen de dos conexiones, una por la cual se realiza la evacuación de los humos de combustión, y otra a través de la cual se realiza la admisión del aire de combustión.

En función del trazado de la instalación, el aire para la combustión se puede coger a través del terminal de la chimenea de evacuación, cuando esta discurre por el interior de la vivienda, o a través del conducto de unión, cuando la chimenea de evacuación discurre por el exterior de la misma.

En lo que respecta a la evacuación de los humos, lo más conveniente para aparatos de pellets es utilizar una chimenea de dos paredes concéntricas, utilizando la interior para la evacuación de los humos de combustión, y el espacio concéntrico entre ambas paredes para realizar la admisión del aire de combustión. No es posible utilizar el mismo diseño para leña, ya que la temperatura de los humos de evacuación es muy superior, llegando a valores de hasta 450ºC, lo que hace necesario aislar el conducto de evacuación de humos para evitar el calentamiento del aire de admisión que dificulte su entrada en el aparato y, por tanto, su correcta combustión.