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Ciencias Sociales / Seguridad

Un estudio desmonta el supuesto vínculo entre inmigración indocumentada y delincuencia

El análisis de unos 11.500 barrios de Estados Unidos no encuentra un aumento de los delitos asociado al crecimiento de la población en situación irregular

El análisis de millones de residentes estadounidenses cuestiona una de las ideas más extendidas sobre inmigración y seguridad.

El análisis de millones de residentes estadounidenses cuestiona una de las ideas más extendidas sobre inmigración y seguridad. / Crédito: Oxana Melis en Unsplash.

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Redacción T21

La mayor presencia de inmigrantes indocumentados no se traduce en más delincuencia: un estudio que analiza unos 11.500 barrios estadounidenses entre 2010 y 2018 concluye que el aumento de esta población no incrementó los delitos violentos y se relacionó incluso con una reducción de los delitos contra la propiedad.

La inmigración indocumentada no impulsa la delincuencia en los barrios de Estados Unidos, de acuerdo a una investigación de gran escala publicada en la revista Journal of Urban Affairs.

El estudio analizó la relación entre ambas variables a nivel de vecindario: aporta una de las comprobaciones más detalladas realizadas hasta ahora sobre una cuestión que ocupa un lugar central en el debate político estadounidense y en otras partes del mundo, incluyendo a Europa y España.

En áreas concretas

La investigación, liderada por la criminóloga Charis E. Kubrin y su equipo, de la Universidad de California en Irvine, examina la evolución de unos 11.500 barrios estadounidenses, que en conjunto reúnen aproximadamente 46 millones de habitantes.

Los investigadores siguieron sus cambios entre 2010 y 2018, para comprobar si aquellos lugares en los que aumentaba la proporción de residentes indocumentados experimentaban también un incremento de la criminalidad. La respuesta general fue negativa, según una nota de prensa.

Una de las particularidades de la investigación es precisamente su escala geográfica: frente a estudios anteriores que habían examinado estados o grandes áreas metropolitanas, este análisis permite observar lo que sucede dentro de comunidades y barrios concretos, de acuerdo a un artículo publicado en Nature.

Menos cantidad de delitos contra la propiedad

Para estimar el tamaño de la población indocumentada en cada zona, los científicos utilizaron datos censales de acceso restringido y un procedimiento de imputación. Después combinaron esas estimaciones con información sobre delitos correspondiente a los barrios analizados.

El objetivo era determinar si los cambios en la presencia de población indocumentada estaban relacionados con variaciones posteriores en las tasas de criminalidad, y no simplemente comparar lugares con características diferentes.

Los resultados muestran que los barrios donde aumentó en mayor medida la proporción de residentes indocumentados registraron mayores reducciones de los delitos contra la propiedad. Al mismo tiempo, no se detectó una variación significativa en la delincuencia violenta.

Disminución en las agresiones y hechos de violencia y aumento en robos

En otras palabras, el incremento de la inmigración no autorizada no aparece asociado a un aumento general de los delitos, y en una de las principales categorías analizadas la relación observada apunta incluso en sentido contrario.

El análisis también revela diferencias entre tipos concretos de delitos. Los investigadores encontraron una disminución de las agresiones agravadas en los barrios donde aumentaba la población indocumentada, pero observaron al mismo tiempo un incremento de los robos.

Este último resultado no puede interpretarse automáticamente como prueba de que los inmigrantes indocumentados cometan más delitos de este tipo. Los autores señalan que el patrón podría ser compatible con una explicación relacionada con la victimización: determinados cambios demográficos pueden modificar quién está expuesto a determinados delitos o quién tiene más probabilidades de convertirse en víctima.

Los investigadores no hallan más delitos violentos y detectan una caída de los delitos contra la propiedad en las zonas analizadas.

Los investigadores no hallan más delitos violentos y detectan una caída de los delitos contra la propiedad en las zonas analizadas. / Crédito: Rubina Ajdary en Unsplash.

La inmigración no autorizada no impulsa las tasas de delincuencia

La investigación resulta especialmente relevante porque aborda directamente una afirmación frecuente en el debate público: que una mayor presencia de inmigrantes que se encuentran ilegalmente en un país genera necesariamente más inseguridad.

Los datos trabajados no respaldan esa relación. De hecho, la conclusión de los autores es explícita: la inmigración no autorizada no impulsa las tasas de delincuencia en los barrios estadounidenses.

Aunque el estudio no sostiene que los inmigrantes indocumentados sean incapaces de cometer delitos, sí concluye que el aumento de su presencia en una comunidad no se traduce necesariamente en un incremento de las tasas delictivas.

Referencia

Does unauthorized immigration drive community crime rates? Evidence from 11,500 U.S. neighborhoods. Charis E. Kubrin et al. Journal of Urban Affairs (2026). DOI:https://doi.org/10.1080/07352166.2026.2699123

Es solo un indicio: no puede generalizarse a todos los contextos

Vale destacar que el estudio analizó el periodo comprendido entre 2010 y 2018 y, por lo tanto, sus resultados describen la relación observada durante esos años en los barrios incluidos en la investigación. No permiten convertir automáticamente sus conclusiones en una afirmación sobre cualquier país, cualquier periodo o cualquier contexto migratorio.

En concreto, los científicos concluyen que cuando la relación entre inmigración indocumentada y delincuencia se examina a una escala muy amplia y directamente vinculada al lugar de residencia, no aparece el aumento de criminalidad que presupone el relato en torno a que la inmigración irregular genera inseguridad.

En los datos analizados, el resultado más consistente es la ausencia de un efecto sobre la delincuencia violenta y una reducción de los delitos contra la propiedad en los lugares donde creció la proporción de residentes indocumentados.

Fuente: Levante - EMV

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