Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Biología

¿Tiene memoria un banco de peces? Un estudio revela que los cardúmenes recuerdan ataques previos

Los peces responden con más intensidad cuando un nuevo ataque ocurre cerca de otro anterior

Un ave en pleno vuelo después de un infructuoso ataque de sobrevuelo a un banco de peces.

Un ave en pleno vuelo después de un infructuoso ataque de sobrevuelo a un banco de peces. / Crédito: Max Licht.

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Pablo Javier Piacente / T21

Una investigación alemana revela que los cardúmenes no solo se mueven en bloque para defenderse: también parecen conservar una "huella" de ataques previos, lo cual modifica su respuesta ante nuevas amenazas.

Los bancos de peces no solo se defienden de manera colectiva ante los ataques de aves depredadoras, sino que también parecen “recordar” el peligro: cuando un ataque ocurre cerca de otro previo, el grupo responde con ondas defensivas más intensas.

A la vez, las aves ajustan su estrategia para atacar zonas del borde del banco y así provocar menos reacción, lo que crea una especie de "carrera armamentista" entre depredador y presa, en la que ambos van adaptando su comportamiento en tiempo real.

Memoria colectiva de los bancos de peces

Así detalla este sorprendente comportamiento un estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B, realizado por científicos del Instituto Leibniz de Ecología de Agua Dulce y Pesca Continental (IGB), en Alemania. La nueva investigación sugiere que un banco de peces puede hacer algo que parecía reservado a cerebros y sistemas inmunes: recordar y desarrollar una especie de "memoria".

El estudio analiza a los llamados sulphur mollies en los manantiales sulfurosos del sur de México y propone que estos cardúmenes conservan una huella temporal de ataques previos, suficiente para modificar su respuesta colectiva ante un nuevo peligro.

¿Cómo sucede esto? Miles de peces se aglomeran cerca de la superficie para respirar en aguas pobres en oxígeno y cargadas de sulfuro: esa concentración los vuelve vulnerables a aves cazadoras.

Cuando un ave ataca, el banco responde con “olas” colectivas, movimientos sincronizados de inmersión que se propagan como una onda de choque y confunden al depredador. Pero esa defensa no es estática: los predadores ajustan su estrategia y los peces, a su vez, parecen ajustar la suya.

Según una nota de prensa, el equipo analizó casi 800 ataques de tres especies de aves, martines pescadores amazónicos, martines pescadores verdes y kiskadees grandes, y reunió unas 120 horas de video en el río sulfuroso de Tabasco.

¿Una ventaja evolutiva?

El hallazgo central es claro: los martines pescadores no atacan donde más éxito tendrían, sino en los bordes del banco, donde provocan menos olas defensivas. Atacar el centro resulta más eficaz para capturar peces, pero dispara respuestas colectivas mucho más intensas y obliga al ave a esperar más antes de volver a golpear.

La otra mitad de la historia la protagonizan las aves más rápidas y discretas. Los kiskadees grandes emplean ataques de sobrevuelo veloces y casi imperceptibles, capaces de superar parte de la defensa colectiva. Eso les permite lanzarse contra el centro del banco, donde el éxito de captura aumenta.

La comparación entre especies sugiere que el problema no es el centro en sí, sino la reacción colectiva que ese tipo de ataque desencadena. En otras palabras, los depredadores no solo eligen dónde atacar: seleccionan también cómo minimizar la respuesta del grupo.

Referencia

Strategic choices of attack location allow predators to counter a collective prey defence. Korbinian Pacher et al. Proceedings of the Royal Society B (2026). DOI:https://doi.org/10.1098/rspb.2026.0566

El giro más llamativo tiene lugar cuando dos ataques ocurren cerca uno del otro en el espacio. En ese momento, los peces responden con olas más fuertes en el segundo episodio. Eso apunta a una forma de memoria colectiva de corto plazo, un cambio en la sensibilidad del cardumen tras una amenaza reciente.

Los autores describen así un bucle dinámico: las aves aprenden a explotar debilidades de la defensa grupal y los peces parecen conservar una traza del peligro, para reaccionar con más intensidad en zonas ya atacadas. ¿Es esa "memoria" distribuida en el propio movimiento del grupo una ventaja evolutiva decisiva? Los investigadores intentarán definirlo en próximos estudios.

Tracking Pixel Contents