Física Nuclear / Medicina Nuclear
Los residuos de aceleradores de partículas podrían ayudar a desarrollar materiales para combatir el cáncer
La "basura" de enormes aceleradores experimentales podría transformarse en el eje de nuevos tratamientos médicos

Ahora, los investigadores exploran cómo se podría ampliar el método para ofrecer un uso clínico. / Créditos: Universidad de York.
Pablo Javier Piacente / T21
Los investigadores han demostrado que la radiación intensa capturada en los "volcados de haces" de los aceleradores de partículas podría reutilizarse para producir materiales empleados en las terapias oncológicas.
Científicos de la Universidad de York, en el Reino Unido, desvelan en un nuevo estudio publicado en la revista Physical Review C que la radiación que se acumula en los dispositivos que detienen y absorben los haces en los aceleradores de partículas, producida cuando concluyen los experimentos, puede aprovecharse para generar radioisótopos útiles en medicina. Un ejemplo concreto es el cobre-67, empleado tanto en el diagnóstico como en terapias dirigidas contra tumores cancerígenos.
Mientras continúa la experimentación
Un acelerador de partículas emplea campos electromagnéticos para acelerar partículas cargadas a altas velocidades, haciéndolas colisionar con otras partículas y, de esta manera, intentar arrojar luz sobre diversos fenómenos físicos que aún no tienen respuesta. Su acción se asemeja en cierta forma al comportamiento de los rayos cósmicos sobre la atmósfera terrestre, que generan una "lluvia de partículas"' inestables. Por supuesto, el entorno controlado de los aceleradores facilita una mayor estabilidad y permite diversas aplicaciones.
En este caso, el cobre-67 (⁶⁷Cu) interesa en medicina nuclear porque emite partículas que pueden destruir células cancerosas y, al mismo tiempo, permite el seguimiento del tratamiento mediante técnicas de imagen. Distintos ensayos exploratorios han mostrado su potencial en patologías como el cáncer de próstata, neuroblastoma y otros tumores. Sin embargo, su producción comercial sigue siendo limitada y costosa.
La nueva técnica no exige sacrificar tiempo de trabajo del acelerador dedicado a la experimentación ni interferir con la investigación principal: los científicos proponen la producción de isótopos en las zonas donde la energía del haz se disipa, generando los radionúclidos deseados mientras los experimentos siguen su curso.
Una doble función
De acuerdo a una nota de prensa, si la nueva metodología se demuestra a escala, esta doble utilidad permitiría que grandes instalaciones científicas funcionen también como “mini-fábricas” de radioisótopos médicos, sin comprometer su misión científica.
Referencia
Unconventional ⁶⁷Cu production using high-energy bremsstrahlung and cross section evaluation. M. Eslami et al. Physical Review C (2025). DOI:https://doi.org/10.1103/954z-cn34
A pesar de lo prometedor del nuevo enfoque, quedan por delante importantes retos técnicos y regulatorios: se deben diseñar contenedores y procesos de radioprotección adecuados, caracterizar impurezas radiactivas y certificar que la producción cumpla con los estándares necesarios.
Si se avanza en el proceso, se generaría una fuente adicional de radioisótopos críticos para aplicaciones biomédicas, reduciendo "cuellos de botella" en tratamientos emergentes, que muchas veces no pueden llevarse a la práctica ante la falta de este tipo de materiales.
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