Biología

Las mujeres viven más gracias a sus óvulos

Una nueva investigación marca un importante avance para comprender el control del envejecimiento en los humanos

Las células que se convierten en espermatozoides y óvulos podrían explicar la causa por la cual las mujeres tienen una mayor esperanza de vida que los hombres.

Las células que se convierten en espermatozoides y óvulos podrían explicar la causa por la cual las mujeres tienen una mayor esperanza de vida que los hombres. / Crédito: Ravi Patel en Unsplash.

Pablo Javier Piacente

Bloquear la producción de células germinales, que se transforman en óvulos o espermatozoides, parece cerrar la brecha en la esperanza de vida entre machos y hembras de una especie de pez: en un nuevo estudio, los científicos comprobaron que los óvulos podrían ser los responsables de una mayor esperanza de vida entre las hembras, una condición que se trasladaría a otros animales, incluyendo los seres humanos.

Científicos de la Universidad de Osaka, en Japón, concluyen en una investigación publicada en la revista Science Advances que eliminar la producción de células germinales, que se convierten en espermatozoides u óvulos, conduce a machos que viven más tiempo y a hembras que mueren más jóvenes de lo habitual. Lo demostraron luego de una serie de experimentos con los pequeños killis turquesas, una especie de peces de agua dulce que mantienen similitudes con los seres humanos en su proceso de envejecimiento.

Espermatozoides, óvulos y esperanza de vida

"Después de eliminar las células germinales, los killis machos vivieron más de lo habitual y la esperanza de vida de las hembras se acortó. Queríamos entender cómo las células germinales podrían afectar a hombres y mujeres de manera tan diferente. Nuestro siguiente paso fue investigar los factores responsables”, indicó en una nota de prensa Kota Abe, autor principal del estudio.

Los investigadores explicaron que el bloqueo de la producción de esperma y óvulos tuvo efectos secundarios en los peces. Los cambios hormonales en las hembras estimularon el crecimiento a expensas de mantener los tejidos sanos, mientras que la disminución de estrógenos incrementó el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Los machos produjeron más vitamina D en sus hígados, lo que podría explicar su mejor salud ósea, muscular y cutánea.

Posteriormente, los especialistas buscaron probar si la administración de vitamina D a los killis prolongaba la vida útil: registraron aumentos del 21 % en los machos y del 7 % en las hembras. Esto sugiere que la vitamina D proporciona beneficios para la salud en todo el cuerpo, influyendo en la longevidad de otros vertebrados, dentro de los cuales se encontraría el ser humano.

Una brecha presente en muchas especies

Aunque no ha podido determinarse aún si los espermatozoides son responsables de la menor esperanza de vida entre los machos, el estudio marca la primera evidencia en vertebrados de la influencia de las células germinales en la brecha existente entre ambos sexos en cuanto a la esperanza de vida.

Según un artículo publicado en The Guardian, en el caso de los seres humanos la brecha de esperanza de vida varía ampliamente entre países. La esperanza de vida de las personas nacidas en el Reino Unido entre 2020 y 2022 es de 78,6 años para los hombres y de 82,6 años para las mujeres. Pero en Rusia, por ejemplo, los hombres mueren en promedio unos 13 años antes que las mujeres: el consumo excesivo de alcohol y tabaco podría ser una de las causas.

A nivel global, las mujeres viven aproximadamente un 5 % más que los hombres. Y el fenómeno no es exclusivo de los seres humanos: en otras especies, como los simios y monos, las hembras también tienden a vivir más que los machos. Factores como una mayor tasa de accidentes en el sexo masculino o la tendencia a una vida más saludable entre las mujeres también influyen, pero el nuevo estudio confirma que las células germinales y la vitamina D serían claves para la diferencia en la esperanza de vida entre los sexos.

Referencia

Sex-dependent regulation of vertebrate somatic growth and aging by germ cells. Kota Abe et al. Science Advances (2024). DOI:https://doi.org/10.1126/sciadv.adi1621

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