En Siero
Investigan la muerte de una anciana asfixiada con la cincha que la sujetaba a la cama en una residencia de Asturias
Una auxiliar de la residencia investigada declara por un presunto delito de homicidio imprudente

Un vehículo de la Guardia Civil. / Guardia Civil
Josefa, una mujer de 92 años ingresada en una residencia de Siero (Asturias), fue hallada muerta en la madrugada del 19 de agosto de 2024. Dormía todas las noches sujeta con una cincha de contención, colocada en el abdomen, para evitar que pudiese hacerse daño durante algún episodio de agitación nocturna. Por alguna razón, una de las barandillas de la cama cedió, y la mujer cayó fuera del lecho con terribles consecuencias. Quedó de cuclillas, encajonada entre la cama y una silla, con el cinturón comprimiéndole el pecho de tal forma que había sufrido una parada cardiorrespiratoria mortal.
Una jueza tiene abiertas unas diligencias previas por un presunto delito de homicidio imprudente. Se sospecha que pudo producirse una negligencia, al dejar bajada alguna de las trabajadoras una de las barandillas de la cama, lo que facilitó que la anciana cayese de la cama. L. T. M. C., de 53 años, una auxiliar del centro que estaba a cargo de la anciana, prestó declaración esta semana en calidad de investigada. La mujer, de nacionalidad brasileña, fue la primera que encontró a la víctima, durante una de las rondas de noche. Negó cualquier responsabilidad en el fallecimiento.
Sería la una o una y media de la madrugada. "Lo primero que hice, por ignorancia, para ver si estaba viva o muerta, fue subirla a la cama, para lo que llamé a mi compañera. Intenté hacer a una maniobra para ver si respiraba, y al ver que no, la tapé con una sábana", indicó la mujer, defendida por el abogado Manuel Javier López García.
La trabajadora también explicó que las barandillas de seguridad de las camas se caían con frecuencia debido a la presión que hacían los ancianos, por lo que no necesariamente puso ser retirada por alguna empleada. En cualquier caso, la víctima, aunque menuda y por debajo del peso, era fuerte y podía retirar prefectamente la barandilla, valoró la auxiliar.
La compañera que dio la medicación a la mujer unas horas antes, a las diez y media de la noche, indicó que las dos barandillas estaban colocadas y la mujer perfectamente sujeta.
El médico de la residencia no certificó las causas del fallecimiento, por lo que se avisó a la Guardia Civil y se realizó la correspondiente autopsia al cadáver. Fue la persona que autorizó la contención de la mujer desde un año antes, debido a la agitación que sufría, que había hecho que cayese en alguna ocasión.
La forense dictaminó que la muerte era de etiología "violenta accidental", siendo la causa de la misma compatible con una "asfixia mecánica" por "compresión torácica", descartando la intervención de terceras personas.
La magistrada de la sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Siero, plaza número 2, solicitará en breve a las partes qué nuevos pasos deben darse. La defensa de la mujer pedirá que deje de ser considerada investigada, al considerar que hay evidencias que demuestran que actuó con diligencia.
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