Investigación
Giro en la búsqueda de Mari Trini y su bebé en la balsa de Asturias: el vehículo hallado no es el esperado y se suspende el dispositivo
La Policía Nacional ha decidido finalizar el rastreo tras vaciar lo máximo posible la masa de agua y sedimentos porque la furgoneta localizada no es la buscada

EN IMÁGENES: Segunda jornada de los trabajos para buscar en una balsa minera de Ribadesella a Mari Trini y su bebé, desaparecidas hace 38 años / Juan Plaza
Julia Quince
El vehículo localizado en la balsa de Berbes (Asturias) no coincide con los datos esperados. La Policía Nacional ha decidido finalmente suspender la búsqueda de María Trinidad Suardíaz y su hija, desaparecidas hace 38 años, en la balsa de la antigua mina de fluorita de la zona, donde por la mañana se reanudaban las labores de extracción de agua después de que se detuvieran hacia las nueve de la noche del martes por razones de seguridad.
Al mediodía apareció en el lugar, sumergido, un vehículo, lo que hizo pensar que podría ser uno de los que había hundido supuestamente en el agua quien era pareja y padre de las desaparecidas, donde se sospechaba que podían estar sus cuerpos. Una vez la Unidad Militar de Emergencias (UME) vació todo lo posible la masa líquida, la Policía Nacional inspeccionó el lugar. Pero, finalmente, se ha decidido suspender el dispositivo, toda vez que el vehículo, una furgoneta, no coincide ni en modelo ni en fechas con los que podrían albergar los restos de Mari Trini y su bebé.
El dispositivo, con efectivos de la Policía Nacional y la Unidad Militar de Emergencias (UME), se suspendió pasadas las 18 horas, y no hay previsión, por tanto, de continuarlo el jueves. Las Unidades de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) tanto de Gijón como de Madrid no pasarán a realizar más inspecciones con la Policía Científica de los restos encontrados tras vaciar parte del agua y residuos de la balsa, al concluir que carece de sentido una vez se ha constatado que la furgoneta hallada no pudo depositarla en el lugar y la fecha que se manejaban Antonio María da Silva, quien fuera pareja y padre de las desaparecidas.
Tanto la UME como los agentes trabajaron a destajo para vaciar un depósito de más de 15.000 metros cúbicos para poder llegar hasta los dos vehículos sumergidos en los que supuestamente podrían encontrarse los restos de ambas, que tenían en 1987, cuando desaparecieron, 24 años y 13 meses de edad. La acumulación de lodos y sedimentos, sin embargo, complicaron algo el ritmo previsto.
"La UME tiene dos bombas hidráulicas de gran capacidad de extracción que estarían sacando unos 300 metros cúbicos a la hora. Se estima que ahora, con otras cinco bombas de menor capacidad, se hayan extraído unos 2.000 metros cúbicos aproximadamente", detalló hacia las once de la mañana Ignacio Alonso de la Torre, portavoz de la Policía Nacional. La previsión era que, a lo largo de la tarde, los especialistas pudieran aproximarse a los supuestos coches que los agentes del GEO balizaron durante su última intervención: "Cada vez nos acercamos más donde supuestamente están esos coches, pero la densidad del agua y el lodo van entorpeciendo la labor", puntualizaba el agente.
Dificultad de retirar los coches
Aunque el objetivo era poder inspeccionar ambos vehículos, la Policía Nacional consideraba muy complicado retirarlos debido a su esperado deterioro tras más de treinta años bajo el agua. "Va a ser prácticamente imposible sacarlos, pero habrá que valorar la situación y nos iremos adaptando a las circunstancias", señaló el portavoz, indicando que la Policía Científica intervendría cuando se hubiera retirado el agua necesaria y fuese posible acceder a la zona exacta. Sin embargo, lo que se halló fue la citada furgoneta, por lo que se decidió finalmente suspender el dispositivo tras una primera inspección ocular y descartar mayores revisiones de la zona por parte de los expertos científicos.
A Mari Trini y a su hija, Beatriz, se les pierde la pista hace 38 años en la provincia de León. A lo largo de estas décadas, la investigación se ha centrado en la figura de Antonio María da Silva, "el Portugués", marido y padre de las desaparecidas, después de que ella lo denunciara por malos tratos.
Da Silva, hoy de 81 años e ingresado en una residencia de ancianos en Zamora, aseguró en su día que ambas se habían marchado a Portugal, aunque las sospechas sobre su posible implicación nunca se disiparon. La reapertura actual del caso llegó con la inspección de dos viviendas que tenía el sospechoso en propiedad, una en Matadeón de los Oteros y otra en Berbes, donde encontraron documentación y enseres pero no hallaron los restos mortales.
Fueron los propios vecinos de Ribadesella quienes aportaron la información que dio un vuelco a la investigación: aseguraron que "el Portugués" había arrojado a la balsa abandonada los dos vehículos sobre los que ahora se trabajaba. Se convirtió entonces en una de las principales hipótesis del caso, ahora descartada tras comprobar que el vehículo hallado en la balsa no era el esperado.
La Policía tendrá que continuar así con otras líneas de investigación.
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