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Caso Abierto - Faro de Vigo

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Punto de infexión

La víctima del 'estafador del amor': "La sentencia dice que las mujeres tenían razón"

Albert Cavallé había sido absuelto de algunas denuncias previas arguyendo que ellas le daban el dinero voluntariamente

Albert Cavallé, en el banquillo de los acusados en una imagen de archivo.

Albert Cavallé y María –nombre falso de la víctima con el que apareció en una entrevista publicada en 2018 en El Periódico de Catalunya, medio que pertenece al mismo grupo que este diario,– mantuvieron una supuesta relación sentimental que fraguó en una convivencia entre marzo y mayo de 2016. Era 'supuesta' porque Cavallé, conocido como ‘el estafador del amor’, fingió esa enamoramiento con el objetivo de quedarse con su dinero. No es una cuestión menor, es el punto central del caso de este timador. “A la justicia le cuesta mucho poder acreditar que una relación ha comenzado con la intención de llevar a cabo una estafa, y puede ser la clave del juicio”, explica a este diario un fiscal consultado al respecto.

 

Eso es precisamente lo que ha logrado acreditar la sentencia que ayer hizo pública la Audiencia de Barcelona. Según el escrito: “El verdadero propósito de Albert era granjearse la estima de la víctima para obtener a su costa el mayor beneficio económico posible. Con tal fin ya desde el inicio de la relación le pidió dinero pretextando necesidades económicas. En concreto, le dijo que estaba pasando por una mala situación económica debido a que la empresa familiar de su padre estaba embargada y tenía bloqueadas las cuestas corrientes. No obstante, le decía que disponía de un gran patrimonio y que le devolvería todo el dinero que le dejase. Asimismo, le decía que podía acabar en prisión si no pagaba y que si ella no le ayudaba tendría que acudir a prestamistas que, en caso de no pagar, podrían tomar represalias en su contra e, incluso, irían a cobrar a casa de la propia víctima”.

 

Este fragmento recogido en la sentencia para María significa que “finalmente sale a la luz la verdad”, explica en declaraciones a El Periódico de Catalunya. Significa también que la “pesadilla” que nadie reparará y que ha vivido durante los últimos cinco años –esos son los que han transcurrido desde que se tropezó con Cavallé y hasta que se ha celebrado el juicio que ha terminado condenándolo– al menos se reconoce oficialmente. Y, por último, significa también que Cavallé mentía cuando decía, como hace siempre, que María le dio el dinero "porque quiso". Esa defensa, argüir que todas las víctimas entregan voluntariamente el dinero, negar la existencia de trolas como la que le contó a María de la empresa de su padre y, por encima de todo, sostener que la relación sentimental es sincera, es lo que le ha permitido a Cavallé lograr el archivo o absolución de otras causas anteriores e idénticas a la de María. E ir por algunos medios de comunicación presentándose como la víctima y no como un victimario que arrastra decenas y decenas de mujeres que han sufrido un trato que en el mejor de los casos debe calificarse solo de machista. No son pocas las víctimas, como María, que padecen secuelas emocionales que han requerido tratamiento psicológico.

 

En un intento de voltear el calcetín del todo, y en defensa de esa tesis que pretendía adueñarse del rol de víctima de lo sucedido, Cavallé llegó incluso a presentar hace poco una denuncia contra algunas de las víctimas. Esta sentencia deja aún más en evidencia esa estrategia.

 

“A mí me duele la cobertura que ha recibido el caso por parte de los medios de comunicación. Claro que él tiene derecho a dar su versión de los hechos pero a él se le ha dado voz muchas veces porque da audiencia y a pesar de las faltas de respeto a las víctimas”, lamenta María.

 

Con la sentencia, se siente “satisfecha” aunque teme que no va a ver ni un euro de los 70.000 euros que Cavallé ha sido condenado a devolverle. Y no le sobra el dinero, para poder superar la ruina económica que causó Cavallé tuvo que pedir un crédito que no terminará de pagar hasta 2023. “La justicia ha validado mi realidad y no la suya. Se dedica a esto y lo que dice para negarlo son mentiras”, se consuela. Aunque lamenta que hayan pasado cinco años, un tiempo durante el que Cavallé ha seguido estafando e hiriendo a mujeres. El último caso conocido es el de una víctima discapacitada.

Cavallé ha sido denunciado por más de 25 mujeres. Este es el cuatro juicio que pierde y el que lo castiga con una pena más dura: 3 años y medio de cárcel. Dados los antecedentes penales que arrastra, esta sentencia le obligará a ingresar en prisión. El fallo podría sentar asimismo un punto de inflexión y allanar el resto de juicios que le esperan a la vuelta de la esquina. Para María la sentencia lanza un mensaje claro: “Las mujeres tenían razón”

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