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Abusos sexuales

Un empleado de un centro de acogida de Las Palmas, investigado por agresiones sexuales

Las cámaras de vigilancia de una ONG en Las Palmas de Gran Canaria muestran al trabajador obligando a una migrante a practicarle una felación

La ventana de un centro de inmigrantes, ajeno al lugar de la denuncia.

La Policía Nacional investiga por unas supuestas agresiones sexuales a un trabajador de 56 años de una organización no gubernamental (ONG) dedicada a acoger a mujeres migrantes y a sus hijos que llegan a Canarias de forma irregular, y que tiene como una de las víctimas a una usuaria de 21 años, a la que obligó supuestamente a realizarle una felación, según recogen las cámaras de vigilancia del centro situado en La Isleta, en Las Palmas de Gran Canaria, que muestran otro caso parecido. El juzgado de Instrucción número 7 de Las Palmas de Gran Canaria ha decretado la libertad provisional sin fianza del individuo, con la prohibición de comunicarse con la víctima mientras se sustancia la causa.

El supuesto autor de los hechos fue detenido la semana pasada, después de que el director de la empresa de seguridad del centro pusiera en conocimiento de la Policía Nacional los hechos que involucran a este hombre, de origen marroquí, después de revisar las imágenes de las cámaras de seguridad del centro que gestiona una organización privada vinculada a una comunidad religiosa, en la zona industrial de El Sebadal.

La víctima había llegado a finales de septiembre a España en una patera, según avanzó el Confidencial, y al igual que el supuesto autor tiene origen marroquí. Este periódico ha podido confirmar de fuentes oficiales que en las imágenes se observa al empleado obligando a la víctima a practicarle una felación, que cuenta con antecedentes policiales.

El auto del juzgado de 20 de octubre decreta su libertad provisional y sin fianza, si bien atendiendo a la naturaleza y gravedad de los hechos que son objeto de la investigación, y existiendo un riesgo fundado de que puede atentar contra la integridad física de la víctima, las diligencias previas establecen la prohibición de comunicarse con la denunciante, en cuanto se avanza en la investigación.

El citado medio añade que el arrestado, que responde a las iniciales M. E. O., jugaba con el miedo como elemento de presión para conseguir sus deseos sexuales, y que en caso de que la mujer se negara podría se devuelta a su país.

Al parecer, y según los vídeos, las agresiones se podría haber producido en dos ocasiones distintas en zonas comunes. De hecho, el auto del Juzgado de Instrucción número 7, al que ha pasado el caso tras inhibirse el número 8, habla de "un presunto delito de agresiones sexuales". El visionado muestra supuestamente en una primera ocasión que el detenido se acercó a dos mujeres, una de ellas madre de un menor también acogido. Y que, en un momento dado, según el diario, el trabajador juntó las cabezas de las chicas y las aproximó por la fuerza a su zona genital.

En una segunda grabación en el almacén, fechada el 10 de octubre, obliga la citada víctima de 21 años a que le haga una felación.

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