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Desmadre en el puerto de Ibiza

Un grupo de unos 60 jóvenes se monta su particular fiesta en el puerto, muy peligrosa

Desmadre en el puerto de Ibiza Diario de Ibiza

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Desmadre en el puerto de Ibiza J. Torres

Durante todo el verano y con las restricciones del cierre de la hostelería a la una de la madrugada, es más que habitual que en determinadas zonas de Ibiza, como el puerto, se vean comportamientos que no sólo son incívicos y peligrosos, sino ilegales.

Sábado a la una y media de la madrugada. Una vecina del puerto y propietaria de un bar en la céntrica plaza del Parque regresa a su casa con su pareja. El vocerío y los gritos no dejan lugar a dudas de que algunas personas se han montado su propia fiesta en la calle tras el cierre de los bares.

En torno a unas 60 o 70 personas se congregan en torno a una farola del puerto de Ibiza, como si fuese un tótem, y la diversión podría haber acabado en una tragedia.

Uno de los jóvenes trepó por la luminaria y al llegar a la punta, a unos siete metros de altura, se lanzó al vacío para ser recogido al vuelo por quienes se encontraban abajo.

Fue entonces cuando esta vecina empezó a grabar lo que ocurría con su móvil.

En las imágenes se ve cómo otros dos jóvenes trepan por la farola al grito de "Tírate, tírate", aunque ninguno de ellos, afortunadamente, tuvo el valor de hacerlo. Pero la misma desgracia hubiera sido que se hubiesen caído o la farola se venciese sobre quienes se encontraban abajo.

El tumulto no dejaba de gritar, atrayendo cada vez a un mayor número de curiosos, apelotonados, sin respetar la distancia de seguridad y, en la amplia mayoría de los casos, sin mascarilla. A pocos metros, según la testigo, se encontraba la Policía Portuaria, que no intervino en ningún momento para calmar los ánimos y evitar que se trepase a las farolas.

La mujer que captó las imágenes explica a Diario de Ibiza que estas escenas las lleva viendo "todo el verano". La indignación es también como propietaria de un bar: "Con los horarios de los bares quienes nos visitan se quieren emborrachar en tiempo récord y a la una de la mañana los echamos a la calle sin opciones. Quienes tienen dinero acaban en una fiesta en una villa privada, pero los que no, se montan la juerga donde pueden y organizan botellones", explica la hostelera, quien apuesta por alargar los horarios de los bares para evitar que la gente se desmadre en la calle.

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