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Sin baño, con un caldero para sus necesidades

El timón para dirigir el submarino. // FdV

El timón para dirigir el submarino. // FdV

También son rudimentarias las tuberas que utilizaban en este sumergible para inundar la nave y poder sumergirla, así como las que soltaban el agua para emerger. No obstante se sospecha que pese a que no aparecieron sistemas telemáticos de navegación ni informáticos en su interior, se sospecha que los tres tripulantes llevaban algún teléfono móvil que pudieron tirar al mar en su huída y por el que la investigación les rastreó.

Sobre el habitáculo, carece de baño y también de cocina. Los tripulantes usaban un caldero y se valían también de cuando iban a superficie por la escotilla. Respecto a la comida, portaban víveres envasados al vacío, como mortadela, snacks (patatillas), agua embotellada y packs de refrescos de botellas de dos litros, de seis en seis. Todo salió a flote cuando los agentes de la Guardia Civil insuflaron presión para que el generador expulsara el agua de su interior y hacerlo sumerger en donde estaba hundido en Aldán. Tenían víveres para sobrevivir veinte días de travesía. Tanto los víveres como los fardos estaban muy manchados de aceite. Una hipótesis apunta a que con la presión los motores reventaron y todo el interior se tiznó de aceite. Tal vez eso fue lo que provocó que los dos tripulantes detenidos presentaran la cara negra, como de hollín.

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