23 de junio de 2019
23.06.2019

Hacer un "D1": ir a robar un móvil

Los agentes sospechan que la habitual sustracción de estos terminales y su posterior venta servía "para financiar la compra de drogas"

23.06.2019 | 04:31

El robo de teléfonos móviles con intimidación a otros chavales es una de las principales actividades delictivas que se atribuye a este grupo de jóvenes asentados en Vigo. De hecho, aunque la causa principal por presunto delito de pertenencia a grupo criminal continúa en plena instrucción judicial, en los tribunales vigueses ya hubo juicios puntuales por este tipo de sustracciones. Los presuntos jefes de los "Betas" José Albany R.T. y Anderlín Ariel E.V., dominicanos de 21 años y en prisión preventiva, fueron por ejemplo condenados tras alguna de estas vistas.

En los dispositivos incautados a los principales investigados se localizaron fotografías de terminales robados o un vídeo de unos de estos hurtos grabado in situ por los autores. Como prueba de estas sustracciones la Guardia Civil también destaca que se interceptaron conversaciones en redes sociales donde miembros de la banda "planifican y organizan la participación de diferentes miembros para llevar a cabo robos con intimidación y a veces el uso de la violencia". Una cuestión que ha trascendido de la lectura de los mensajes entre ellos es que utilizaban una expresión concreta cuando querían cometer estos hechos. Hacer un 'D1' -ese era el código- significa ir a robar un móvil.

Otra de las conclusiones de los autores de las diligencias policiales es que los terminales sustraídos "eran vendidos o entregados a cambio de estupefacientes". Algo que, junto con otros datos extraídos de los mensajes que se intercambiaban por WhatsApp o Instagram, hace sospechar a los agentes que esos robos tenían como objetivo último en el caso de algunos de los integrantes "financiar la adquisición de drogas", bien para consumo propio o "para el tráfico" con esos estupefacientes.

Libros de El Quijote

Las conversaciones recuperadas evidencian otras cuestiones ya más anecdóticas. Como una sucesión de "wassaps" en los que un joven relata a otro que quiere vender unos libros, "una colección de cuatro libros del Quijote con encuadernación de lujo". La Guardia Civil cree que tenían contacto con alguna persona que trabajaba como empleada de hogar en domicilios que les facilitaba fotos de objetos que podrían ser "futuros objetivos de la banda".

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