18 de mayo de 2019
18.05.2019

La familia del desaparecido de Rande mantiene una mínima esperanza

Alejandro C.L., de 49 años, fue visto por última vez en la madrugada del domingo en el puente de Rande

18.05.2019 | 13:04
¿Alguien lo ha visto? // FDV

El pontevedrés Alejandro C.L., de 49 años, desapareció en la madrugada del domingo en el puente de Rande, donde su coche fue encontrado con el motor encendido en la autopista. La principal hipótesis que baraja la Guardia Civil, y la causa más probable que trata de asimilar la familia, es que se precipitó a la ría. Pero nadie da crédito y, sobre todo, nadie se explica el por qué. De ahí que en la familia aún quede una mínima esperanza; algo a lo que aferrarse mientras pasan los días, al menos hasta que se encuentre su cuerpo, si es que finalmente decidió saltar desde el puente a la ría de Vigo.

"Felizmente casado", tal y como aseguran todos, padre de un joven de 17 años y trabajador infatigable, fue desde niño un amante del deporte que cosechó importantes triunfos con el taekwondo y que se convirtió en maestro de esta disciplina, como lo fue su padre, muerto hace unos quince años, y lo es su hermano Víctor.

Alejandro (izquierda), junto a su hermano Víctor. // FDV

Al frente de sus respectivos gimnasios, ambos llamados SUH Sport y situados en la ciudad de Pontevedra y en Boiro (A Coruña), lograron infinidad de triunfos, tanto individuales como colectivos, y tanto a nivel personal como en calidad de entrenadores y/o maestros.

Como profesores, "en el último Campeonato de Europa quedamos subcampeones por equipos y logramos cuatro títulos individuales; incluso su propio hijo se proclamó subcampeón europeo", reflexiona Víctor, quien una y otra vez repite: "No le encuentro sentido a nada".

Y esos premios son solo un ejemplo, ya que hay multitud de títulos nacionales e internacionales que dan cuenta de la trayectoria de Alex, campeón gallego de combate en varias ocasiones, medallista en diversos campeonatos estatales e integrante de la selección gallega de combate hace unos 25 años.

Se trata de una de esas personas que se hacen querer; un atleta curtido en mil batallas, un joven apuesto, una persona culta y, especialmente, un hombre siempre rodeado de los suyos. Quienes conocen a esta familia saben que es una piña y que, juntos, superaron mil adversidades para salir siempre adelante.

El próximo 9 de junio Alejandro cumple 50 años, y como siempre, sus amigos y la gente del gimnasio llevan semanas preparándole una gran fiesta. En la del año pasado se reunieron 150 en un restaurante para rendirle un auténtico homenaje. Pero el domingo desapareció, casualmente el día del cumpleaños de Víctor, uno de sus cuatro hermanos, tres hombres y una mujer.

"Estamos todos destrozados, y sobre todo lo están nuestra madre, su mujer y su hijo, que además es su compañero inseparable y otro gran deportista; un crío que saca buenas notas y que ahora se pregunta qué ha pasado por la cabeza de su padre", añade el laureado profesor de taekwondo boirense.

"Me resisto a creerlo, pero si se tiró necesitamos saber las razones, ya que no tiene problemas económicos ni familiares, no está metido en ningún lío, el gimnasio funciona a las mil maravillas y tiene muchos planes de futuro; incluso ha programado ya el campamento de verano, que todos los años es un éxito y reúne a unos 150 niños", indica Víctor.

El domingo su coche se detuvo en el puente de Rande, casualmente en un punto ciego entre las cámaras de seguridad. En una de ellas se aprecia como llega el vehículo conducido por Alejandro, que está solo en su interior. Pero por la otra cámara ya solo se ve reaparecer el turismo y abandonar el lugar horas después, cuando se lo lleva la Guardia Civil.

¿Qué sucedió cuando se detuvo sobre la ría? Alejandro había dicho a su hijo que salía de casa para dar un paseo, y aunque se lo pidió, no quiso llevarlo con él porque le apetecía estar solo. Y ya no regresó.
En el interior del turismo había algo de sangre, no mucha. Eso es todo lo que se sabe a ciencia cierta. "No sabemos si decidió saltar al vacío y acabar con su vida, pero no podemos creérnoslo", lamenta, visiblemente emocionado, su hermano Víctor.

"Tiene el gimnasio lleno de gente y funciona como nunca; sus alumnos y los padres de estos dicen que todo marcha perfectamente, todos lo quieren y nadie puede explicarse qué pasó", insiste Víctor.

"Si realmente se quitó la vida, ¿cómo es que no pudimos ver que algo así podía pasar?, ¿cómo es posible que ninguno sospecháramos nada?; le va bien en la vida, es feliz y tiene a toda la familia a su lado", exclama.

Alejandro pasó momentos difíciles, y la muerte de su padre, al que él ysus hermanos estaban muy unidos, fue uno de ellos. "Pero siempre salimos adelante", asegura.

Desesperado, como lo están todos en la familia, Víctor C. sostiene que "si realmente se tiró, ni yo ni nadie podemos ni debemos juzgar a mi hermano, pero a todos nos gustaría preguntarle qué le pasó; nos gustaría encontrar alguna respuesta a todo esto".

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