21 de febrero de 2019
21.02.2019
Faro de Vigo

Los sicarios vigilaron al edil de Llanes antes del crimen y dejaron restos biológicos

Los investigadores sospechan que utilizaron el coche del instigador - Se alojaron en un hotel

21.02.2019 | 01:32
Registro de la vivienda del supuesto inductor, ayer en Llanes. // Efe

Los dos sicarios de origen argelino y el intermediario con el que supuestamente contactó el instigador del asesinato de Javier Ardines -el concejal de Llanes al que mataron varias personas a escasos metros de su casa en la madrugada del 16 de agosto-, visitaron Llanes días antes del suceso. Según han podido saber los investigadores estos delincuentes acudieron a la zona en el coche del inductor del crimen por celos y se alojaron en un hotel.

Los detenidos son considerados por los expertos unos "sicarios de Tercera División" con escasa experiencia. Tanto que hasta cometieron un error: dejaron en el lugar del crimen restos biológicos que permitieron su identificación. De hecho fueron esos restos los que llevaron a los agentes hasta los acusados, que ya estaban fichados en la base de datos por sus antecedentes.

Pero el día del crimen no era la primera vez que iban a Llanes. Después de recibir el encargo los sicarios se desplazaron a la zona días antes del asesinato. Vigilaron a Ardines, controlaron sus horarios y se alojaron en un hotel. Los investigadores sospechan que para no levantar sospechas viajaron en el coche del presunto inductor.

Los cuatro imputados pasarán a disposición judicial en las próximas horas. No en vano será entonces cuando se cumplan las 72 horas que, como máximo, dispone la Guardia Civil para interrogarlos. Los agentes llevan dos días sometiendo a los acusados a un desgaste que busca un doble objetivo: minar la moral de los imputados hasta que confiesen y coger las pruebas hasta que todo esté "atado y bien atado". El objetivo es que la juez de instrucción no tenga ningún obstáculo a la hora de enviar a prisión los reos. Los agentes aún no tienen cerrada la investigación: buscarán pruebas hasta "el último minuto". Son conscientes, aseguran desde su entorno, de la presión que tienen a su alrededor.

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