El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) ha desestimado el recurso interpuesto por Oswaldo O.G. contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Pontevedra que lo condenó a 9 años y dos meses de cárcel por agredir sexualmente y golpear a su pareja en el domicilio de Vigo que compartían. Un ataque que este hombre supuestamente llevó a cabo porque creía que su pareja le había sido infiel con su jefe.

La Sala de lo Civil y Penal rechaza que el fallo de instancia carezca de motivación, como alegaba el procesado. Los jueces resaltan que la Audiencia "explicita las concretas razones" por las que llega a la convicción sobre los hechos delictivos y culpabilidad del acusado. "Pese a lo argumentado en el recurso de apelación, la sentencia expone detalladamente por qué el testimonio de la víctima goza de verosimilitud", subrayan. La afectada, según el TSXG, mantuvo la misma versión y su testimonio es "persistente, detallado, razonable, lógico y sincero". Y ello pese a las circunstancias. "No debemos perder de vista que la víctima llevaba 24 horas sin dormir y casi sin comer, sometida a actos violentos, insultos y recriminaciones [...]", indica la sala para negar que en su primera declaración ante una policía nacional hubiese contradicciones, sino al contrario una situación "de agotamiento y nerviosismo".

La resolución confirma íntegramente el fallo de la Audiencia de Pontevedra que impone al procesado por el delito de agresión sexual seis años y ocho meses de cárcel, así como cinco años de libertad vigilada; a los que hay que sumar dos años por el de lesiones y, por el maltrato, seis meses. En total 9 años y dos meses de cárcel.

El acusado, nacido en Cuba y de 53 años, vigiló a su pareja en su lugar de trabajo en Pontevedra. Cuando la mujer salió a comer con sus compañeros en la empresa en la que trabajaba, discutió con ella propinándole golpes en los brazos con los dedos y reprochándole que fuera a comer con su jefe, dado que ya le había dicho que no podía "ir a comer con nadie" de la empresa. Ese mismo día, discutieron y la golpeó en varias ocasiones, diciéndole que "la iba a matar y que no salía viva de la habitación", según el fallo. Luego la obligó a mantener relaciones sexuales.

Durante el juicio la mujer relató el miedo que pasó: "Estaba fuera de sí, no había manera de hacerle entrar en razón". Asegura que recibió golpes en la cabeza y en las manos, así como patadas. Ella, que por temor había escondido los cuchillos, asegura que la amenazó con matarla y que Oswaldo se acercó a ella con una mano oculta en la espalda. "Yo pensé que tenía un cuchillo, y le supliqué que no me matase, pero cuando sacó la mano no había nada", relató, "pensé que no iba a llegar al día siguiente".