01 de febrero de 2018
01.02.2018

El hostelero vigués acusado de abusos, a los menores: "Lo que necesitéis, aquí está papá"

Las víctimas le consideran "buen amigo y consejero" -Testigos de la defensa relatan "juegos sexuales" similares - El acusado admite que en su local los jóvenes "se tocaron el pene"

01.02.2018 | 02:04
El barco atracado en el puerto de Vigo donde se reunía con los menores. // FdV

"Lo que necesitéis, aquí está papá". Esta es una de las frases que Carlos Vieitez, de 42 años, repetía a sus amigos adolescentes. El hostelero vigués, investigado por abusos sexuales a una veintena de menores de entre 13 y 18 años, es definido por éstos como "un buen amigo", " con mucha experiencia" y con el que "siempre se podía contar". Los chicos, según el auto judicial que cierra la instrucción y abre el Procedimiento Abreviado, le llamaban entre ellos "Papuchi" y relatan que les daba todo lo que pedían y "trataba de consolarles cuando tenían un problema". "Hacía funciones como de consejero y padre", llega a decir uno de ellos. De ahí que la magistrada descarte que exista algún ánimo de venganza en las declaraciones que avalan indicios de posibles delitos de abusos sexuales, exhibicionismo y y provocación sexual.

Los menores apuntan que en los encuentros con el hostelero en su restaurante, en su casa o en el barco, intentaba tocarles, les instaba a masturbarse, se masturbaba con ellos y les exhibía vídeos sexuales. También aseguraba tener conocimientos de fisioterapia para darles masajes, momento en el que algunos dicen que les tocó el pene

En el último auto judicial, la magistrada sostiene que los testigos propuestos por la defensa describen una relación con el hostelero de parámetros iguales. Así, uno de estos testigos explica que tenía 15 años cuando el hostelero le mandó una foto desnudo, que Vieitez proponía los mismos juegos de carácter sexual "de forma insistente" y que "hacía bromas de tocar la polla". Otro, señaló que les invitaba a su casa para ver una película y masturbarse y que en el restaurante animaba a los chicos a que hicieran un concurso a ver quien lo conseguía antes.

El propio investigado, según la juez, reconoce en su primera declaración que en varias ocasiones ha recogido a menores en el colegio y los ha llevado a comer a su restaurante. Admite, además, que han ido también a su casa; que conocía la condición de menores de varios de ellos y que en su local llegaron en una ocasión "a bajarse los pantalones y tocarse el pene". También admitió que en el reservado que ocupaban los chicos se graba durantre 24 horas lo que ocurre y él tiene acceso a tales imágenes a través de una aplicación de teléfono. Además, según el auto, reconoció jugar con ellos a un juego llamado "taxi" consistente en tocarse en la zona del pene, así como haberlos llevado en su barco. En su teléfono aparecen chicos jóvenes desnudos o semidesnudos, si bien no constan idnetificados. Sí hay conversaciones con menores vigueses en las que, según la instructora, se pone de manifiesto "la posición protectora de Carlos Vieitez y la situación de confianza que trata de establecer con un menor".

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