Miguel Ángel Muñoz Blas, el madrileño detenido en 2015 en Grandas de Salime por la muerte de la peregrina estadounidense Denise Pikka Thiem, está ya en manos del jurado, que se reúne hoy para deliberar sobre la culpabilidad del que ha sido bautizado como asesino del Camino. Atrás quedan tres semanas de juicio en las que Muñoz no respondió a pregunta alguna y en las que asistió, la mayor parte del tiempo indiferente, aunque con algún arranque de ira e incluso alguna sonrisa, a la acumulación de pruebas en su contra, comenzando por su propia autoinculpación.

Ayer, día de los informes finales de este juicio celebrado en la Audiencia de León, tampoco fue para menos y Muñoz renunció a su derecho a tener la última palabra, que le brindó el presidente del tribunal, Carlos Javier Álvarez. Previamente, la fiscal había explicado los motivos por los que mantiene 25 años de prisión para el acusado, que la acusación particular que ejerce la familia de la asesinada eleva a 27 (tres más que inicialmente). La fiscal adujo en que las pruebas contra Muñoz son concluyentes, así como "legales y válidas". También que es imputable al no padecer trastorno mental alguno, como dejaron claro los informes forenses.

El letrado de la familia, Fernando Rodríguez Santocildes, justificó el aumento de pena en que, de las pruebas practicadas, se desprende que se puede aplicar la agravante de ensañamiento. También en que se causó un sufrimiento adicional e innecesario a los allegados de Denise al mantener oculto el cadáver más de seis meses. El abogado cree que el acusado mostró una "actitud de mofa" en algunos momentos de la reconstrucción de los hechos, y resaltó su falta de colaboración, ya que no desveló donde escondió las manos de la peregrina -que supuestamente le cortó para borrar huellas, aunque se ha especulado incluso con un móvil sexual- y se negó hasta en dos ocasiones a que le tomaran muestras de ADN.

Para Santocildes, si Muñoz Blas no declaró fue "para no incurrir en más contradicciones". "Pone los pelos de punta el vídeo de la reconstrucción, se le puede escuchar perfectamente como admite que mató a Denise y dar detalles muy precisos que sólo podía conocer el asesino", apostilló.

El defensor, Vicente Prieto, insistió en la inocencia de su patrocinado. Pidió incluso la disolución anticipada del jurado por entender que no existe ni una prueba. Añadió que las acusaciones "ven como pruebas irrefutables lo que no son más que simples indicios" e insistió en que cuando Muñoz reconoció ante la juez de Astorga que había matado a la peregrina lo hizo atosigado por la presión. "Se lo inventó todo porque quería acabar cuanto antes y salir de allí", arguyó. Ahora serán los nueve miembros del jurados quienes establezcan la verdad jurídica de este terrible caso.