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Cinco años de prisión para un empresario pastelero por ejecutar un plan de acoso extremo a una pareja en Vigo

El hostigamiento del dueño de una confitería de Vilagarcía a una exempleada y a su compañero tenía como objeto frenar una demanda laboral - El condenado debe indemnizarlos con 28.000 euros

Un "plan de amenazas, acosos y anuncios de daños y lesiones", como lo describe la juez, que ya tiene sentencia. La titular del Juzgado de lo Penal 3 de Vigo ha impuesto 5 años y medio de cárcel y 9.360 euros en multas a Carlos G.M., dueño de una confitería y panadería de Vilagarcía de Arousa que sometió a un hostigamiento extremo a una exempleada y al compañero sentimental de ésta con el fin de frenar una demanda laboral interpuesta por ella que le obligaba a readmitirla y a pagarle 40.000 euros.

La magistrada ve al empresario autor de un delito de obstrucción a la justicia, otro de daños, un tercero de falsedad en documento público y delito leve de lesiones. Además de prisión y multa, la sentencia impide a Carlos G.M. aproximarse o comunicarse con la pareja y con sus respectivos padres durante el tiempo de la condena y establece que deberá indemnizar a las dos víctimas con más de 28.000 euros, principalmente por daños morales. Junto a él fue sentenciado Antonio R.R., amigo y empleado ocasional suyo que colaboró en las llamadas amenazantes: a este hombre se le condena por obstrucción a la justicia, con la atenuante de reparación del daño, imponiéndosele 2 años de cárcel, el alejamiento, 2.700 euros de multa y 8.000 euros de indemnización para los perjudicados.

El hostigamiento que sufrió la pareja, representada por la abogada Noemí Rodríguez del despacho Garrigues de Vigo, fue intenso y duró desde 2013, señala el fallo, hasta julio de 2014. Las llamadas telefónicas eran continuas. "Vais a pagar vosotros más que yo [...] Estoy desesperado y voy a ir a por todas, esto es la guerra", amenazó en una de ellas el empresario. "O retiras la demanda o seguimos haciéndote daño", fue otra intimidación.

El plan ideado por Carlos G.M. fue mucho más allá. Se prolongó mientras la pareja vivía en O Salnés y también cuando, por miedo, se trasladaron a Vigo. Al compañero sentimental de su extrabajadora le hicieron pintadas con referencia a la pederastia y a las drogas en su centro de trabajo. Este hombre llegó a ser víctima del ataque de un varón que lo golpeó y le puso una pistola eléctrica en el cuello. Ante el edificio de las víctimas aparecieron cuartillas con su foto y un anuncio de "intercambio de parejas". Los perjudicados también sufrieron daños en sus vehículos, y en el caso del de ella, le robaron la matrícula: el principal condenado la puso en su coche, similar al de la afectada, y condujo con exceso de velocidad ante varios radares, lo que provocó que a la mujer le llegaran multas. Las víctimas aún precisan a día de hoy tratamiento psicológico y farmacológico por esta situación. "Están enfermos de miedo", resumió en el juicio una médica. La sentencia no es firme y cabe recurso.

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