16 de septiembre de 2014
16.09.2014

Crimen en Padrón: Oirós llora la muerte de María Soto

Familiares y vecinos de la asistenta asesinada en Padrón la recuerdan como una "mujer trabajadora y muy religiosa"

16.09.2014 | 17:30
José Pol y Luisa Soto, familiares de María Soto // Bernabé

La parroquia de Oirós, en Vila de Cruces, recibió ayer como un jarro de agua fría la noticia del asesinato de María Soto en la casa rectoral de Cruces, en Padrón. En el domicilio familiar de los Soto, donde viven sus dos hermanas solteras y uno de sus sobrinos, nadie daba crédito ayer a lo sucedido mientras se sucedían las llamadas de condolencia. Realizada la autopsia, los restos mortales de María Soto serán enterrados esta misma tarde, a las 17.00 horas, en el panteón familiar.

"Hubiera sido mejor que se quedara quieta y que se llevaran todo lo que quisieran", se lamentaba ayer Luisa Soto, una de los cuatro hermanos de la cruceña María Soto, la asistenta asesinada durante el asalto a la casa rectoral de la parroquia padronesa de Cruces del pasado domingo. Luisa vive con su hermana América, ambas solteras, y su sobrino José Pol en el número 7 del lugar de Pazos, la casa familiar que cuenta con una explotación ganadera donde incluso ayer no cesaba la actividad a pesar de lo sucedido. "Vino por Difuntos y aún me dejó pagadas unas misas para el cura", recuerda Luisa mientras se esfuerza por que la emoción no la embargue conteniendo las lágrimas. Tanto ella como su sobrino José Pol permanecían en la mañana de ayer impactados por la noticia a la espera de saber qué pasaría con el cadáver de su malogrado familiar en el día de hoy.

María Soto es recordada en su tierra natal como una mujer "trabajadora y muy religiosa", según indica su primo hermano José Madriñán, que recuerda que comenzó como asistenta de su hermano, el párroco de Santa Cristina de Vea, Celso Madriñán. "Cuando murió mi hermano estuvo dos años con el párroco de Sofán, en Carballo, y después vino un tiempo para su casa", rememoraba ayer su primo. Antes de entrar como asistenta del párroco de Cruces, en Padrón, María Soto estuvo en la Ría de Vigo con el párroco de Domaio, donde ejerció de asistenta durante un par de años en su casa rectoral. La malograda vecina de Oirós llevaba un total de 26 años trabajando de asistenta para el cura párroco de Cruces, Ramón Barral.

Aficionada a la huerta

La capacidad de trabajo de María Soto era recordada ayer por sus familiares como una de sus cualidades más importantes. "Ella siempre estaba trabajando en la rectoral porque siempre tenía algo que hacer", explica José Madriñán. Su afición por la huerta la había convertido en toda una experta a la hora de plantar productos de la tierra. "En la rectoral de Cruces tenía muy buena fama porque se le daba muy bien lo de plantar tomates, patatas y demás", apostilla su primo hermano mientras permanece pendiente del teléfono para poder confirmar la hora del entierro.

Por su parte, el alcalde de Vila de Cruces, Jesús Otero, anunció ayer una reunión entre el grupo de gobierno y el resto de partidos políticos de la corporación para tratar el asunto. "Lo que haremos entre todos es elaborar un comunicado conjunto de repulsa por lo sucedido y de condolencia a la familia por parte de todos los partidos políticos del consistorio", apuntó el primer edil cruceño, que también anunció su intención de acudir es ta tarde al funeral y al entierro de los restos mortales de María Soto.

El arzobispo de Santiago, Julián Barrio, ha confirmado su presencia en las exequias de María Soto. Barrio había mostrado su intención de presidir los actos religiosos como reconocimiento a una mujer a la que apreciaba en vida. "Se hicieron amigos porque cada vez que el Arzobispo de Santiago iba a Cruces a confirmar comía en la casa rectoral", recuerda José Madriñán. El prelado compostelano se había puesto en contacto con la familia ayer mismo para expresar su deseo de asistir al funeral siempre y cuando fuese a las cinco de la tarde porque su agenda no le permitía otro horario para desplazarse.

Mientras se ultiman los preparativos para los actos religiosos, Luisa, América, Manuela y José -estos dos últimos casados-, los cuatro hermanos de María Soto, no dejan de recibir el pésame de todos los que han tenido algún contacto con su hermana. Los restos mortales de la asistenta de la casa rectoral de Cruces será enterrada junto a los de sus padres en el panteón del cementerio de Oirós.

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