"No me di cuenta hasta que vi el cuchillo lleno de sangre y ella dejó de moverse y respirar. No sé como fue", declaró ayer ante el tribunal del jurado que le juzga Francisco Rafael Álvarez Martínez a preguntas del Ministerio Fiscal. El autor confeso de la muerte su exmujer, Cristina González Secau el 11 de octubre de 2011, reiteró ayer durante el juicio en la Sección Quinta de la Audiencia con sede en Vigo que nunca tuvo intención de matarla y que "sólo quería quitarle el cuchillo para que no se hiciera daño".

Francisco Álvarez, para quien la Fiscalía pide 15 años por homicidio y la acusación particular 22 años por asesinato y allanamiento de morada, relató al jurado que acudió a la casa para trabajar en el galpón de carpintero, pero que no avisó a su mujer porque solo iba a estar cinco minutos para barnizar dos tablones.

Dejó su coche a unos 500 metros de la casa y en el galpón se puso dos pares de guantes y unas zapatillas. Se acercó a la puerta corredera para comprobar si estaba abierta, porque los niños solían dejarla así y entró en el salón de la casa para cerrarla por dentro con pestillo, vio que se habían dejado las luces encendidas y finalmente salió por donde entró sin cerrar la corredera. Cuando oyó a Cristina regresar en su coche él volvió a la casa por la puerta de atrás y cuando entró por la principal y lo vio: "Pegó un grito y se fue a la cocina. Salió con un cuchillo corriendo y nos encontramos en el pasillo. ¿Qué haces aquí si en la casa no puedes entrar? ¿Vienes a violarme?" . Una pregunta que justificó porque le había pedido sexo en dos ocasiones y ella se negó.

Entonces comenzó un forcejeo. "Le agarré la muñeca derecha para quitarle el cuchillo. Ella lo agarró pro el filo en el forcejeo. Me caí al suelo y caímos los dos. Yo tenía el cuchillo por el mango y ella pro el filo...." Durante casi 30 minutos, según su relato, ambos forcejearon y el cuchillo cambió de mano en varias ocasiones. Admitió también que cuando la bloqueó en el suelo y los brazos a la espalda situándose sobre ella con las rodillas en el suelo, Cristina le pidió que la soltara: "Fran, suéltame que estoy sangrando mucho. No vi heridas y le dije tranquilízate, relájate primero"

Un relato que no convenció a las acusaciones. No supo explicar tampoco los otros tres cortes que presentaba la víctima en el cuello, y aseguró que su exmujer, una vez caída en el suelo, no volvió a levantarse aunque se arrastró por el suelo en busca del cuchillo, y el se tiró también. Supone que en ese forcejeo le asestó la puñalada mortal, con gran violencia e intensidad según la fiscal, ya que el cuchillo de 20 centímetros de hoja entró "hasta la empuñadura". Francisco no se enteró y negó haber retirado él el cuchillo: "No le vi la herida, estábamos en el suelo de medio lado. Explicó que intentó tomarle el pulso, sin quitarse los guantes y escuchar su respiración, entonces se dio cuenta de que estaba muerta.

En el interrogatorio manifestó que el divorcio fue de forma amistosa, que no le importaba que ella hubiera iniciado una nueva relación pues su matrimonio estaba roto debido a una infidelidad anterior; que no golpeó a Cristina ni le clavó el cuchillo por detrás, al menos "intencionadamente"; que su exmujer nunca intentó acuchillarle, que no pidió una ambulancia "porque no había nada que hacer" y que no avisó a la Policía "porque no me iban a creer y por la repercusión mediática de estos casos".

Entonces, ante el temor de que iban a quitarle a sus hijos y que iría a la cárcel, simuló un robo, llevándose dinero hasta de las huchas de sus hijos, y quemó la ropa manchada en el monte, donde enterró todo. Camino de Ourense se cruzó con un coche de la Guardia Civil y creyó que iban a por él. Reflexionó, dio la vuelta, regresó a Vigo y se entregó en la comisaría.