La Policía Nacional sigue echando mano de todos los medios disponibles para intentar arrojar luz sobre la misteriosa desaparición de la pontevedresa Sonia Iglesias Eirín. Agentes de la unidad subacuática del Grupo Especial de Operaciones (GEO) se sumaron ayer al amplio dispositivo policial. Un total de siete efectivos de este grupo de élite colaboraron con el rastreo de los fondos del río Lérez en busca de alguna pista que pueda encauzar la investigación y dar con el paradero de Sonia, desaparecida desde el día 18.

Pese a los esfuerzos, la Policía Nacional sigue insistiendo en que no existe ningún indicio que les haga pensar que el cuerpo de la desaparecida pudiera encontrarse en el agua y señalan que la intención de estos rastreos es "eliminar todas las posibilidades abiertas del caso".

El mensaje oficial de Comisaría coincide con el que lanzaba ayer el agente al mando de los GEO, desplazados desde su sede en Guadalajara: "Buscamos todo lo relacionado con este operativo y por el momento no hay nada fijo", subrayaba antes de aclarar que también se inspeccionarán los fondos del embalse de Pontillón do Castro.

La investigación sigue sin dar frutos concretos, pero eso no desanima a los pontevedreses, que continúan con sus movilizaciones de apoyo a la familia. Los vecinos de Monte Porreiro, barrio en el que residen los padres de Sonia, convocaron una manifestación para el próximo miércoles a las 19.30 horas con salida desde el centro cultural.