La organización liderada por José Ángel Martíns Mendoza, "El Peke", responsable del atraco frustrado a una sucursal de Caixa Galicia en A Cañiza en el que falleció tiroteado el agente de la Guardia Civil Jorge Piñeiro Lorenzo y resultó herido su compañero Alfonso Riveiro Cabaleiro, contactó en la cárcel con la red que le suministró dos pistolas semiautomáticas Glock 17 usadas por esta banda especializada en robos bancarios con butrón. El grupo que dirige Martíns Mendoza es uno de los de Vigo y su área que recurrió a una trama especializada en la venta y alquiler de armas de fuego a violentos delincuentes y que está siendo objeto de investigación por parte de la Policía Nacional. Parte de este material procedería originariamente de mafias colombianas y mexicanas relacionadas con el narcotráfico.

Las dos Glock 17 que se le atribuyen a la banda de "El Peke" tenían el sistema manipulado para disparar automáticamente y poder, según fuentes policiales, "abrir fuego a ráfaga". Se trata de una alteración "sofisticada" que demuestra que está realizada por expertos. Esta manipulación no ha sido pasada por alto por diversas fuentes conocedoras del caso. "El hecho de que Martíns Mendoza estuviera en posesión de este material demuestra su preferencia por armas automáticas que le dan mayor seguridad en sus acciones, ya que le permiten tener una mayor ´capacidad de fuego´; cuando cayó en 1998 tenía un subfusil Uzi de fabricación israelí", apuntan.

La organización de "El Peke", a la que se le atribuyen varios atracos desde que el pasado mes de marzo salió de prisión, habría recurrido a la trama de alquiler de armas para estas últimas acciones delictivas. Igual que otras violentas bandas, tal y como se desprende de las investigaciones que sigue la Policía Nacional tras los datos obtenidos en más de una docena de atracos y asaltos cometidos en los últimos meses en Vigo y su comarca. Los agentes descubrieron que delincuentes que no tenían relación entre sí usaban las mismas armas. Las indagaciones apuntan a que la escasez de pistolas o escopetas en el mercado ilegal ha llevado a muchas bandas a alquilar este material: los suministradores se llevan a cambio parte del botín.

El precio de estas armas puede llegar a triplicarse en el mercado negro. Así, si una Glock 17 como la del grupo de "El Peke" cuesta 500 o 600 euros, su venta de forma ilegal provoca que pueda llegar a alcanzar los 2.000 euros. El coste dependerá, en todo caso, del número de unidades que se suministren y también de si se trata, por ejemplo, de un "arma limpia". "Para las bandas es fundamental que no se hayan producido tiros con ellas", concluyen.