31 de julio de 2008
31.07.2008

Una banda roba más de 65.000 euros en una sucursal de Mos tras hacer un butrón

31.07.2008 | 02:00
La sucursal de Mos donde ocurrió el atraco, que ayer estuvo cerrada.

Los tres atracadores llevaban caretas y pistolas

Armados con pistolas y con sus rostros cubiertos con caretas. Ésta fue la tarjeta de presentación de una banda de atracadores que ayer asaltó una entidad crediticia en el municipio pontevedrés de Mos, concretamente en Puxeiros, y que logró un botín de más de 65.000 euros al hacerse con todo el efectivo que había en esos momentos en las instalaciones. Los tres individuos accedieron a la sucursal a través de un butrón y, tras intimidar a los dos empleados con sus armas y llegar a atar el pie de uno de ellos a una mesa, perpetraron el robo. La Guardia Civil mantiene activo un amplio dispositivo de búsqueda, ya que los ladrones se dieron a la fuga en un vehículo donde al parecer les estaba esperando un cómplice.
Todo ocurrió nada más empezar el día. El director de la sucursal y otro trabajador abrieron la oficina a las ocho de la mañana, como es habitual, pero dentro les esperaba una desagradable sorpresa. Tres individuos, según informaron fuentes de la Benemérita, lograron entrar en el establecimiento a través del método del butrón: el boquete lo realizaron rompiendo una pared lateral que la sucursal comparte con un local sin habitar y a medio construir y al que habían accedido previamente por una ventana. Todos los atracadores iban armados con pistolas cortas, ocultaban sus rostros con caretas. Con el fin de no ser reconocidos y no dejar ninguna pista, también llevaban gorros negros y guantes, así como ropa holgada y oscura.
Las cámaras de seguridad de la entidad, cuyas cintas ya están en poder de la Guardia Civil, grabaron parte de lo ocurrido. Fuentes de la propia sucursal, en base a estas filmaciones, señalaron que el robo se perpetró entre las 08.07 y las 08.26 horas. A uno de los trabajadores le ataron el pie a una mesa y al otro, tras coaccionarlo con las armas, lo obligaron a abrir las dos cajas fuertes, el dispensador y el cajero automático, logrando de esta manera todo el efectivo del que disponía en esos momentos la sucursal.
Tras perpetrar el robo, los tres hombres, que se mantenían en todo momento en contacto con una cuarta persona, según relataron los empleados, se dieron a la fuga en un vehículo en el que posiblemente les estuviese esperando ese cómplice. Fuentes del caso señalaron que desconocen más detalles del coche debido al estado de nerviosismo en el que se encontraban los dos empleados. Varias patrullas de la Guardia Civil se trasladaron a la sucursal para intentar recabar pistas en el lugar de los hechos al mismo tiempo que se ponía en marcha un dispositivo para tratar de encontrar el vehículo en el que se escapó esta banda y detener a los autores del asalto.
Los atracadores tenían entre 30 y 35 años y eran al parecer de nacionalidad española. Al cierre de esta edición todavía no habían sido localizados.

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