El juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo ha levantado el secreto de sumario por la desaparición del joven vilagarciano Fernando Caldas Villar en la parroquia de Bertamiráns, en el municipio coruñés de Ames, en julio de 2004.

El Juzgado de Instrucción Número seis de la Audiencia Nacional se hizo cargo de las diligencias tras la inhibición del Juzgado Número 3 de Vilagarcía, que tomó declaración a seis de los detenidos por un caso en que existen una quincena de imputados. Entre los supuestos implicados se encuentran miembros de las generaciones más jóvenes del clan de los Charlines.

Víctor Bouzas, abogado de la familia del joven desaparecido, destaca que en el último auto del juez -que se notificará en los próximos días- "se determinan las responsabilidades de cada uno de los implicados en el caso". Así, las diligencias por la desaparición presentan conexiones con el blanqueo de dinero y el tráfico de drogas, según los primeros datos que arroja el sumario que analizará con la familia del joven desaparecido.

El letrado espera que el sumario arroje luz y algo de esperanza para la familia, que todavía desconoce el paradero de Fernando Caldas, si bien son conscientes de que pudo fallecer el mismo día de su secuestro, aunque sin cuerpo no hay ni asesinato ni homicidio. "Lo que más les angustia es no saber dónde está su cuerpo", expone.

Entre los primeros datos reveladores tras el levantamiento del secreto de sumario destaca la aparición de una huella dactilar, un saco con cal y restos de ADN en un vehículo.

El abogado prefiere esperar a analizar detenidamente la documentación sobre la que ahora se permite su acceso y poder concretar los hechos "ya que relata todo lo que ocurrió", comenta.

Fernando Caldas Villar, que trabajaba como empleado de una tienda de móviles en Vilagarcía, desapareció el 16 de julio de 2004 cuando se dirigía a Santiago para adquirir varios aparatos de telefonía que no llegó a recoger. Sobre las 13.15 horas de ese día se desvió de su trayectoria y fue a parar supuestamente a Bertamiráns, donde varios testigos aseguraron verlo.

Pasadas las 19.00 horas, su amigo Marcos Vigo alertó a la Policía Nacional de Vilagarcía sobre el supuesto secuestro del joven, que le envió un mensaje telefónico para informarle de lo sucedido.

En el sumario del caso, de más de 3.000 folios de contenido, figuran las declaraciones de todos los detenidos por el caso (actualmente en libertad menos uno que cumple condena por narcotráfico) y entre los que figura uno de sus mejores amigos, el empresario vilagarciano Marcos Vigo.

Antonia Villar, la madre de Fernando Caldas, en algunas comparecencias ante los medios, siempre ha creído que "la clave" de la desaparición de su hijo está en el joven empresario que era su amigo. Aunque en un principio se apuntó la posibilidad de que el grupo hubiera contratado a unos sicarios portugueses, la familia cree que los supuestos "ejecutores" están entre la quincena de imputados.

En las diligencias judiciales figuran numerosas escuchas y seguimientos realizados al grupo investigado, y se detallan los lugares en que la policía buscó el cuerpo sin vida del joven que lleva casi 3 años desaparecido.