Casi tres meses de demora. Desde el 1 de agosto los familiares de Mamona Mami Mambuena llevan esperando para enterrar el cadáver de esta congoleña de 34 años que murió estrangulada el pasado 1 de junio en la localidad madrileña de Parla.

El cuerpo de la mujer permanece desde entonces en el Instituto Anatómico Forense de Madrid sin que sus allegados puedan hacer nada para celebrar la ceremonia del entierro. Según asegura Zacarías Panda, el portavoz de la familia, una vez practicada la autopsia se encontraron restos de semen en el cadáver por lo que el juez solicitó, por vía de urgencia, un análisis de ADN para determinar si la muestra coincidía con el código genético del supuesto agresor, Kisolokele L.S., de 37 años y también congoleño, que fue detenido el mismo día del crimen tras haberse declarado culpable del mismo.

"Cada vez que hemos ido al juzgado el juez titular estaba de vacaciones, la persona que lleva el caso también y el juez sustituto asegura que no puede hacer nada hasta septiembre", afirmó indignado Panda, el cuñado de la víctima. "Respetamos la investigación" añadió,"pero queremos enterrar el cuerpo, porque a nadie le gustaría perder a un ser querido y saber que lleva casi tres meses en un congelador".