La Operación Retrofornos pasará a la historia de la lucha contra la droga no sólo por los 7.000 kilos de cocaína que transportaba el congelador South Sea, uno de los mayores alijos de Europa, sino también porque por primera vez se imputa por un delito de narcotráfico al arousano Marcial Dorado Baúlde, un histórico ex contrabandista de tabaco que, al frente de un gran emporio empresarial e industrial, mostró reiteradamente su total rechazo al tráfico de estupefacientes.

El sumario abierto por la Sección Cuarta de la Audiencia Nacional sitúa a Dorado Baúlde como uno de los supuestos financiadores y organizadores del alijo, además de relacionarlo con la venta de una de las embarcaciones intervenidas. Unos indicios que ya había hecho constar en las diligencias previas el juez vilagarciano Vázquez Taín, quien en octubre de 2003 ordenó el abordaje del barco y un año después la detención del isleño.

En el mismo sumario, la Audiencia Nacional imputa también por narcotráfico al supuesto "testaferro" Benigno Viñas Allo, vecino de A Illa de Arousa, que habría participado directamente, a través de empresas legales de Marcial Dorado, en la venta de la planeadora Nautillus al grupo liderado por el cambadés Roberto Leiro, uno de los supuestos responsables del alijo del South Sea.

La venta de la la lancha fue el hilo que, a través de una maraña de sociedades, permitió a Vázquez Taín llegar hasta Dorado y Viñas Allo. Un entramado societario que, tras la información facilitada por el FIU de Suiza sobre movimientos bancarios sospechosos, le llevó a abrir pieza separada contra ambos por supuesto delito continuado de blanqueo de capitales, en la que figuran los hijos del ex contrabandista.

La investigación judicial detectó la existencia de importantes partidas de efectivo en Suiza pertenecientes al arousano "aún cuando en gran parte estén a nombre de terceras personas" y cuyo origen "se encontraría en actividades ilícitas" dado que no existía "una actividad empresarial que las jusitifique."

Marcial Dorado, que pasó algo más de dos meses en prisión preventiva en relación con el alijo del South Sea, reiteró al salir bajo fianza que él no tenía nada que ver con el narcotráfico. A través de su abogado señaló que no existían pruebas solventes contra él en relación a un delito contra la salud pública, y que la venta del Nautillus había sido legal, apuntando que, en todo caso, sólo se le podría involucrar en una discutible infracción administrativa. Argumentos que, por lo que se ve, no convencieron al entonces juez vilagarciano ni tampoco a la Sala Cuarta de la Audiencia Nacional.

En el sumario del South Sea, figuran como imputados otros viejos conocidos de las fuerzas antidroga gallegas, como los arousanos Carlos Somoza (ex yerno de Manuel Charlín sobre quien pesaba una orden de captura); José Agra Agra, Panarro y su hijo Jorge o José Antonio Míguez, Pirri.