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Regreso a las aulas

Vuelta al cole sin comedor: 1,2 millones de niños en riesgo de pobreza en España se quedan sin beca

Educo calcula que el comedor universal y gratuito en la escuela pública, como parte del derecho a la educación, implicaría un coste de 6.166 millones de euros por curso, el 0,37% del PIB

Un niño de primaria, en el comedor de su colegio de Madrid.

Un niño de primaria, en el comedor de su colegio de Madrid. / Educo

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Olga Pereda

Madrid

La organización en defensa de la infancia Educo calcula que 1,2 millones de niños y niñas en toda España -más de la mitad del alumnado en situación de riesgo de pobreza- volverán al cole la semana que viene sin acceso a becas de comedor. Para una parte de la infancia, el almuerzo escolar garantiza al menos una comida completa y nutritiva al día. Educo lleva más de una década reivindicando que el comedor sea parte del derecho a la educación y, por lo tanto, universal y gratuito.

La iniciativa, en caso de implantarse, implicaría un coste aproximado de 6.166 millones de euros por curso, lo que representa el 0,37% del PIB de España. “Puede parecer una cifra alta, pero conseguirlo es cuestión de voluntad política”, ha explicado esta mañana la directora general de Educo, Pilar Orenes, durante la presentación en Madrid del informe 'Vuelta al cole, ¿vuelta al comedor?'.

En el curso 2024-2025, la inversión en becas alcanzó los 659,4 millones de euros, un 2,6% más que en el curso anterior. Esto supuso un incremento de la cuantía de cada beca, pero no un aumento del número de ayudas

El comedor universal y gratuito es una potente herramienta para luchar contra la pobreza infantil. Según la última encuesta de condiciones de vida del INE, la tasa AROPE -que mide el riesgo de pobreza o exclusión social- es del 33% entre los menores de 16 años. Es decir, aproximadamente uno de cada tres menores de 16 años está en riesgo de pobreza o exclusión social.

Vacaciones que no son vacaciones

Estos niños y niñas vuelven a las aulas después de un verano en el que han tenido menos oportunidades de ocio que sus compañeros de clase. Son hijos e hijas de familias que no han podido permitirse económicamente una escapada estival, ni contratar un campamento urbano. Según los cálculos de Educo, unos 120.000 menores de entre 6 y 10 años se han quedado solos en casa estos meses de vacaciones. Sin la supervisión de un adulto, se han enfrentado a 80 días en los que su única alternativa ha sido estar entre cuatro paredes y frente a una pantalla. Viviendo en casas, además, que no están preparadas para las olas de calor.

“Ahora, en el inicio del curso se enfrentan a otro reto que los sitúa en clara desventaja: no tener acceso a la comida escolar y al espacio del mediodía”, ha insistido Orenes. Para hacer más grafico el informe, la organización ha sacado a la calle 24 sillas que simulaban un aula donde, de los ocho niños y niñas (un tercio del total) que estarían en riesgo de pobreza y exclusión, solo cuatro recibirían beca comedor. Los otros cuatro se quedarían sin esa ayuda a pesar de necesitarla.

La ONG calcula que una familia formada por dos personas adultas y dos menores de 14 años situada en el umbral de riesgo de pobreza tendría que destinar el 7,6% de sus ingresos anuales al comedor escolar en ausencia de ayudas o becas. “Esto suponiendo que entre las dos personas adultas lograsen el máximo de ingresos que les sitúa en el umbral de riesgo de pobreza, es decir unos 25.600 euros anuales. Si cobran menos, como ocurre en infinidad de ocasiones, el porcentaje destinado podría ser mayor”, apunta Orenes.

Apenas dos de cada diez centros públicos que imparten secundaria tienen comedor frente al 75% de los concertados y privados

Sin comedor en ESO

Gran parte de los niños y niñas vulnerables que no reciben beca comedor cursa la ESO. El problema radica en la falta de comedores en los institutos. Apenas dos de cada diez centros públicos que imparten secundaria tienen comedor frente al 75% de los concertados y privados.

“Aunque en muchas comunidades los sistemas de becas incluyen secundaria, las familias de alumnos y alumnas de institutos en los que no hay comedor se ven excluidas de poder solicitar estas ayudas”, ha añadido la responsable de Educo. Sin embargo, es bastante probable que las familias que obtienen beca comedor en primaria sigan necesitándola en secundaria, una etapa obligatoria y clave para el crecimiento y el aprendizaje. “Desde Educo pedimos que todos los niños, niñas y adolescentes de cualquier contexto socioeconómico y curso, tengan acceso al comedor escolar”, ha subrayado Orenes.

"Una buena alimentación garantiza un mejor rendimiento escolar. Durante este tiempo, los niños y niñas aprenden hábitos nutricionales, se relacionan con sus compañeros, gestionan los conflictos y aprenden a disfrutar del tiempo libre"

Pilar Orenes

— Directora general de Educo

En el curso 2024-2025, la inversión en becas alcanzó los 659,4 millones de euros, un 2,6% más que en el curso anterior (16,9 millones más). Esto supuso un incremento de la cuantía de cada beca, pero no un aumento del número de becas. De hecho, se otorgaron 848 menos. La mayoría de las subenciones, además, no cubren íntegramente el coste del servicio (solo un 69% de media). “Pedimos que las becas cubran el total del coste del comedor, ya que muchas son parciales. Algunas familias no pueden pagar la diferencia y sus hijos e hijas solo se quedan en el comedor algunos días, poniendo en riesgo esa comida completa y nutritiva al día. Eso, sin contar otros beneficios. El espacio del mediodía no solo alimenta, sino que también educa, cuida, protege y enseña a convivir”, ha aclarado.

“Una buena alimentación garantiza un mejor rendimiento escolar. Durante este tiempo, los niños y niñas aprenden hábitos nutricionales, se relacionan con sus compañeros y compañeras de clase de otro modo, gestionan los conflictos que puedan surgir y aprenden a disfrutar de ese tiempo libre", ha concluido la máxima responsable de Educo.

Por comunidades

Las diferencias territoriales son muy significativas, generando desigualdades claras entre la infancia que vive en una u otra comunidad autónoma. En algunos territorios, la tasa de alumnado que recibe ayudas se aproxima mucho a la tasa de infancia que vive en riesgo de pobreza. En otros, la distancia entre ambos indicadores es considerablemente superior a la media. Las mayores diferencias se dan en Melilla, Ceuta, Murcia, Extremadura y Castilla-La Mancha, que combinan tasas elevadas de pobreza infantil y porcentajes muy reducidos de alumnado beneficiario de ayudas de comedor. En cambio, Galicia y el País Vasco presentan una relación más próxima entre la dimensión de la vulnerabilidad y el alcance general de las ayudas.

En Catalunya, el 32% de los menores está en riesgo de pobreza o exclusión social (AROPE), mientras que las becas y ayudas de comedor alcanzan al 19% del alumnado. Con esa diferencia de 13 puntos porcentuales, Catalunya -junto con Canarias y la Comunitat Valenciana- se sitúa en el grupo intermedio, con porcentajes destacables de alumnado becado pero con altas tasas de pobreza infantil.

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Fuente: El Periódico

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