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Problemas de visión no detectados causan casi un tercio del fracaso escolar infantil

La miopía es la afección visual más frecuente y afecta ya a más del 26% de los niños en España. Entre los factores que pueden favorecer su aparición, los expertos apuntan al uso excesivo de las pantallas y a la reducción de tiempo al aire libre

Esther Amaro, presidenta de los ópticos gallegos: «Vamos hacia un mundo más miope»

Un niño, en una revisión visual.

Un niño, en una revisión visual. / Abad

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Vigo

Casi tres de cada diez fracasos escolares en la infancia están relacionados con problemas de visión no detectados, según la presidenta del Colexio de Ópticos Optometristas de Galicia, Esther Amaro, quien recomienda que los niños y jóvenes se sometan a una revisión visual antes de que comience el curso escolar con el objetivo de detectar posibles alteraciones que puedan dificultar actividades cotidianas como hacer los deberes, leer o estudiar.

La afección de la visión más frecuente es la miopía, que afecta al 26,4 % de los niños españoles de entre cinco y siete años, una cifra que se prevé que se sitúe en el 30,2% en 2030 si continúa el ritmo de crecimiento, según el Barómetro de la Miopía Infantil 2026 realizado por la Universidad Complutense de Madrid y la Fundación Alain Affelou.

«Estamos en un momento en que tenemos un porcentaje de miopes en niños pequeños bastante elevado respecto a épocas anteriores», corrobora la presidenta de los ópticos gallegos.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que la miopía afecta entre el 30% y al 34% de la población mundial, una cifra que mantiene una tendencia creciente. De hecho, prevé que para el año 2050, aproximadamente el 50% de la población mundial será miope. Esto significa que cerca de 5.000 millones de personas convivirán con este defecto visual, lo que los expertos ya catalogan como una auténtica epidemia silenciosa.

Uno de los factores que explican este crecimiento es el exceso de horas que dedican los menores a las pantallas digitales. Por ello, los optometristas gallegos aseguran que se debe concienciar sobre la necesidad de realizar un uso moderado y no excesivo de la tecnología digital en la edad escolar porque la miopía juvenil, aunque se puede manifiesta entre los 6-8 años, puede seguir incrementándose más allá de los 18 años. Con el objetivo de evitar la fatiga visual y prevenir la miopía juvenil, la entidad aconseja la realización de revisiones visuales y recomiendan que los niños realicen actividades al aire libre, lejos de las pantallas.

Además, en el uso de pantallas incide en poner en práctica la regla del 20-20-20 [por cada 20 minutos que el niño pase leyendo o usando pantallas, debe descansar la vista durante 20 segundos mirando a 20 pies, es decir, unos 6 metros de distancia].

Amaro recuerda que la miopía no es una alteración visual menor ni debe restársele importancia. «Una miopía elevada puede estar asociada a patologías que amenazan la visión, como son maculopatía miópica, el glaucoma y el desprendimiento de retina», asegura.

Para Amaro, este defecto refractivo supone todo un reto en educación sanitaria. «Los padres raramente conocen lo que es la miopía y sus consecuencias, por lo que es aún menos probable que sean conscientes de cómo suele progresar la miopía. Sin embargo, nosotros como profesionales de la salud visual sabemos cuál será la evolución del problema y por ello debemos proporcionar información y proponer medidas para evitar su progresión», subraya.

Pero, además de la miopía, hay otras alteraciones visuales que se pueden manifestar en la infancia, como la ambliopía, la hipermetropía, el astigmatismo u ojo vago, el estrabismo o variaciones en la refracción, además de problemas binoculares que pueden dificultar actividades como la lectura. «Las revisiones de la visión en edad escolar son muy importantes debido a que el fracaso escolar está relacionado con la manifestación de problemas visuales. Se estima que el 30 % del fracaso escolar en la infancia está relacionado con problemas de visión no detectados», explica Amaro.

Amaro sostiene que detectar los problemas visuales en la infancia es importante porque la visión es uno de los sentidos más importantes, ya que es a través de este por el que percibimos entre el 80 y el 90 % de la información que proviene del exterior. Los expertos destacan que, aunque el sistema visual sufre cambios hasta que alcanza su madurez, las revisiones visuales son importantes para detectar alteraciones en la visión o patologías que pueden manifestarse en la infancia.

«Una miopía elevada puede estar asociada a patologías que amenazan la visión»

Esther Amaro

— Presidenta del Colexio Ópticos Optometristas de Galicia

Independientemente de la importancia de realizar una revisión visual al inicio del curso escolar, los ópticos optometristas gallegos apuntan que existen determinados signos que deben de hacer sospechar de algún problema visual. Concretamente, los principales signos que tanto padres como tutores deben prestar atención al comportamiento del niño son torcer la cabeza al leer, descentrarse con facilidad, calcular mal las distancias, tener mala coordinación ojo-mano, ver mal la pizarra de lejos, desviar los ojos, guiñar un ojo, acercarse demasiado a los textos o al ordenador o a la tableta para leer, confundir palabras, tener escozor en los ojos, saltarse palabras o líneas leyendo o no tener una buena comprensión lectora, entre otros.

Buena ergonomía e iluminación

El Colexio de Ópticos Optometristas de Galicia apunta que es muy importante que los más pequeños dispongan de buena ergonomía e iluminación en el aula, algo que según la entidad no ocurre en los centros educativos españoles y gallegos, y en su zona de estudio, para hacer estudiar y hacer los deberes correctamente, un elemento fundamental para prevenir la aparición o el aumento de la miopía. «Una mala ergonomía de los pupitres en las aulas provoca estrés visual a los estudiantes», manifiesta la presidenta.

Por otra parte, el colegio explica que existe un tratamiento llamado ortoqueratología, una adaptación especializada de lentes de contacto, las llamadas Orto-K, que tiene como objetivo de moldear suavemente la córnea mientras se duerme. «Los pacientes van a dormir con unas lentes específicamente diseñadas para sus ojos y para su graduación a tratar, de forma que, al quitárselas por la mañana, verán bien durante todo el día, sin la necesidad de usar gafas o lentillas», destaca Amaro.

La entidad indica que este método no farmacológico ni quirúrgico, el de mayor evidencia científica publicada, intenta frenar el aumento de la miopía en niñas y niños. En concreto, indica que están indicadas para miopías en evolución en niños pequeños con la suficiente madurez para permitir que le pongan una lente de contacto y, si es posible, que incluso ellos mismos aprendan a ponérselas, quitárselas, manipularlas y realizar mantenimiento adecuado.

Asimismo, recuerda que actualmente, y a través de un convenio del Ministerio de Sanidad y el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas, hay unas ayudas estatales de hasta 100 euros, el Plan Veo, diseñadas para ayudar con el coste de gafas y lentillas a las familias con niños y jóvenes menores de 17 años.

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