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«Farmear aura»: la nueva forma de construir la identidad de la Generación Z

El fenómeno viral de TikTok, que consiste en batallas de carisma y gestos, se traslada a Vigo este martes a las 19:00 horas. Los sociólogos explican que la búsqueda de aceptación social a través de estos retos refleja la necesidad humana de reconocimiento, ahora más visible y cuantificable

Dos jóvenes, en una «batalla» de «farmea aura».

Dos jóvenes, en una «batalla» de «farmea aura». / FdV

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Vigo

«Trae tu mejor outfit, tu confianza, tu aura». Esta es la invitación del cartel que anuncia la primera quedada de «Farmea aura» en Vigo, organizada y viralizada a través de TikTok. La cita promete convertir la entrada principal del centro comercial Vialia en un improvisado escenario de competición en el que los jóvenes exhibirán su carisma y, sobre todo, su «aura». Será este martes, 1 de septiembre, a las 19:00 horas.

El formato, que ha ganado una enorme popularidad en las últimas semanas tras viralizarse en varios países de Latinoamérica, consiste en «batallas» cara a cara (sin contacto físico) en las participantes buscan la aceptación social y el reconocimiento de los espectadores a través de pasos de baile, poses estudiadas y gestos populares en TikTok que provienen de memes, videojuegos u otros fenómenos virales. «Farmear aura» es una expresión acuñada por la Generación Z que bebe directamente de la cultura digital y que hace referencia a las acciones llevadas a cabo por los jóvenes para ganar reputación y puntos a través de muestras de carisma, seguridad y presencia.

Para los sociólogos, el fenómeno de «farmear aura» no es un síntoma de que los jóvenes del siglo XXI hayan perdido el rumbo, sino que se enmarca en el proceso de construcción de la identidad juvenil, que se articula a través de comportamientos, códigos y rituales propios de cada generación

«Es normal en un grupo de adolescentes, como en cualquier otro, que la cohesión y la identidad se construyan a través de determinados rituales, sea cual sea el ritual. Cada generación desarrolla sus propios códigos y sus propios rituales a la hora de relacionarse», sostiene Jorge García Marín, profesor de Sociología de la Universidad de Santiago de Compostela (USC).

La principal novedad, añade, es que ahora este proceso se construye a través del videojuego, las redes sociales y otros espacios digitales, que lo hacen mucho más visible y cuantificable. Antes, el reconocimiento podía limitarse al barrio, al instituto o al grupo de amigos. Hoy, una publicación puede alcanzar a miles de personas en cuestión de minutos. «Los likes, comentarios, seguidores y visualizaciones permiten medir de manera inmediata el grado de reconocimiento obtenido. Sin embargo, la necesidad de ser aceptado y valorado por los demás no es nueva», afirma.

«Cada generación desarrolla sus propios códigos y sus propios rituales a la hora de relacionarse»

Jorge García Marín

— Profesor de Sociología de la USC

Recuerda que Erving Goffman, referente de la microsociología, plantea la idea de la dramaturgia social, es decir, la vida como un teatro en el que representamos distintos roles y proyectamos una fachada ante los demás. Por eso, resulta difícil distinguir entre la parte auténtica del individuo y el rol que desempeña, marcado por las expectativas sociales. «La ropa, la música, los gestos o las formas de hablar han servido históricamente para expresar pertenencia. Hoy, muchos de estos códigos nacen y se difunden a través de TikTok, los videojuegos y otras plataformas digitales», recalca.

La expresión «farmear aura» resume, en parte, esta búsqueda de reconocimiento. Acumular seguidores, likes, visualizaciones o puntos puede entenderse como una nueva manera de conseguir prestigio y demostrar carisma.

Para García Marín, el fenómeno tiene precedentes en otras formas de expresión juvenil. «En los ochenta, tu graffiti, era una expresión de tu identidad y podía funcionar como una forma de conseguir reconocimiento dentro de un determinado grupo o territorio», comenta.

El formato como batalla tampoco es nuevo. «Las identidades siempre tienen un componente de refuerzo positivo frente al grupo, es decir, que los demás consideren que lo que estás haciendo es atractivo, interesante o supercool. En este sentido, podemos denominarlo como queramos. Podemos llamarlo batalla, acumulación de likes o acumulación de seguidores», añade.

Más visibilidad, pero también más presión

La necesidad de pertenecer y obtener reconocimiento forma parte de la experiencia humana. Sin embargo, las redes sociales amplían considerablemente el público ante el que los jóvenes pueden buscar aprobación. Esta exposición puede generar presión, especialmente cuando las expectativas creadas en el mundo digital no se corresponden con la realidad. «La comparación constante con otras personas y la búsqueda de popularidad pueden provocar frustración», advierte.

La dificultad de los adultos para comprender las expresiones juveniles tampoco es completamente nueva. «Las generaciones jóvenes siempre han utilizado modas, músicas, comportamientos y formas de hablar para diferenciarse del mundo adulto. El rap, el pelo largo en los 50, asociado a grupos como The Beatles, o determinadas formas de vestir también fueron considerados en su momento símbolos de ruptura generacional», añade.

Para José Durán, profesor de Sociología de la Universidad de Vigo (UVigo), la creatividad y el individualismo se han convertido en dos elementos fundamentales en la forma en que los jóvenes de la Generación Z construyen su identidad. «A diferencia de otras generaciones, ya no necesitan seguir necesariamente los modelos establecidos por los adultos para alcanzar prestigio o reconocimiento. Las redes sociales, los videojuegos y las plataformas digitales les permiten crear sus propios caminos y conseguir popularidad desde edades muy tempranas. Quieren formar parte de una comunidad, pero intentando conseguir dentro de ella el mayor prestigio, carisma o popularidad posible», comenta.

Según Duran, este cambio supone una transformación respecto al modelo tradicional. «En el pasado, los jóvenes buscaban reconocimiento siguiendo códigos y referentes marcados por los adultos. Hoy, en cambio, existen nuevas vías para alcanzar el éxito, como demuestra el auge de los youtubers, influencers y creadores de contenido», sostiene.

Las redes como espacio de pertenencia

Los videojuegos y las redes sociales se han convertido en espacios especialmente relevantes para la juventud. En ellos no solo se comparte contenido, sino que también se establecen relaciones, se construyen grupos y se obtiene reconocimiento. Según el experto, estar presente en estas plataformas puede significar formar parte de una comunidad, mientras que desaparecer de ellas puede suponer perder visibilidad y reconocimiento.

«A diferencia de otras generaciones, ya no necesitan seguir necesariamente los modelos de los adultos para alcanzar prestigio o reconocimiento»

José Durán

— Profesor de Sociología de la UVigo

«Gestos virales, bailes, expresiones, formas de vestir o determinadas conductas funcionan como códigos de pertenencia. Los jóvenes los utilizan para identificarse con un grupo, aunque al mismo tiempo buscan diferenciarse y destacar frente a los demás», dice.

Durán pone el énfasis en la separación entre jóvenes y adultos, que parece haberse acentuado con la llegada de las nuevas tecnologías. «Tradicionalmente, los jóvenes tenían espacios propios, pero para incorporarse plenamente al mundo adulto debían adoptar en buena medida los códigos y modelos establecidos por las generaciones anteriores. Ahora pueden alcanzar reconocimiento y éxito siguiendo caminos independientes de esos referentes», comenta.

Para el sociólogo de la UVigo, este cambio tiene aspectos positivos, como la posibilidad de desarrollar proyectos propios y alcanzar prestigio a edades tempranas. Sin embargo, también puede dificultar el diálogo entre generaciones y provocar una pérdida de conexión con experiencias y referencias anteriores.

La transformación tecnológica también ha provocado una inversión de roles. «Antes, el adulto era considerado el guía del joven. Ahora, en determinados ámbitos, especialmente en el tecnológico, los jóvenes pueden convertirse en modelos para los adultos porque son ellos quienes mejor se adaptan a las herramientas y lenguajes digitales, que cambian muy rápidamente. Esto puede aumentar la distancia generacional, ya que el problema no se limita a tener intereses diferentes, sino a la dificultad para compartir referencias y comprender los códigos del otro», explica.

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