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Entrevista | José Berdullas Psicólogo

«La salud mental materna sigue siendo la gran olvidada del embarazo y el parto»

«La psicosis posparto puede aparecer incluso tras un embarazo y un parto normales, pero no tiene que implicar necesariamente violencia»

El psicólogo José Berdullas.

El psicólogo José Berdullas. / FDV

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Vigo

El juicio en EE UU a Lindsay Clancy, acusada de matar a sus tres hijos -Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de 8 meses- el 24 de enero de 2023, ha despertado el debate en torno a la psicosis posparto, un trastorno grave e infrecuente -ocurre con una frecuencia aproximada de 1-2 casos cada 1.000 nacimientos- en el que la mujer puede sufrir una serie de síntomas relacionados con la psicosis, fundamentalmente creencias delirantes y alucinaciones. José Bercullas, secretario del COPG y coordinador de la sección de Psicología e Saúde, pide diferenciar los trastornos psicóticos de la violencia y reclama una mayor atención a la salud mental de las mujeres durante el embarazo y el posparto, un problema sobre el que no se habla.

-¿La psicosis posparto puede aparecer aunque el embarazo y el parto hayan sido normales?

-Sí, no tiene nada que ver. Puede aparecer igual que la depresión posparto. Son fenómenos que podemos asemejar en algún sentido, porque en ambos casos hay una situación de cambio vital muy importante: la aparición de un niño o una niña, muchas veces por primera vez, y una situación en la que el cuerpo de la mujer experimenta importantes cambios hormonales. También cambia todo su contexto vital. Es una situación de estrés muy elevado que puede dar lugar a la aparición de estos problemas. Sin embargo, la psicosis posparto no tiene que implicar necesariamente violencia.

-¿Hay alguna señal que pueda ponernos en alerta?

-Desde luego, hay que estar atentos a determinadas situaciones. Cualquier comentario o verbalización que una nueva madre haga acerca de odio, resentimiento o intención de ejercer violencia contra sus hijos debe tomarse en serio. Lo más probable es que, la mayor parte de las veces, no se trate de una psicosis posparto ni de nada relevante. Incluso debemos aceptar que, en ocasiones, las mujeres, dentro de este contexto, pueden expresar con normalidad alguna dificultad relacionada con la crianza o con las expectativas que tenían. La mayoría de las veces no llegamos ni a una depresión posparto y mucho menos a una psicosis posparto.

-¿El diagnóstico es complicado?

-No. Llegar al diagnóstico de una psicosis posparto suele ser bastante fácil, porque normalmente los síntomas son muy exagerados y están muy poco relacionados con la personalidad previa de la mujer. Por eso se detecta rápidamente.

-Entonces, ¿cómo se explica un caso como el de Lindsay Clancy?

-No podemos hacer muchas consideraciones sobre un caso que no conocemos bien. Primero, ni siquiera sabemos si realmente se trata de una psicosis; algunas informaciones lo ponen en duda y parece que la Fiscalía tampoco lo tiene claro. Además, existe una percepción muy extendida que relaciona la psicosis, la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos con la violencia. Sin embargo, los actos violentos cometidos por personas con estos trastornos son mucho menos frecuentes que los cometidos por la población general. Incluso quienes tienen alterada la percepción de la realidad suelen huir o escapar ante una amenaza antes que recurrir a la violencia. La esquizofrenia afecta aproximadamente al 1% de la población y los delitos asociados a este trastorno son muy escasos, más aún en el caso de una posible psicosis posparto.

-¿Una enfermedad mental exime de responsabilidad penal a la persona?

-Tener un trastorno psicótico no implica automáticamente ser irresponsable penalmente. El trastorno podría no estar activo en el momento del delito. Incluso una persona con un trastorno mental de tipo psicótico que se encuentre en una fase aguda puede tener alteradas algunas cuestiones de su vida, pero eso no significa necesariamente que toda su vida esté completamente alterada. Por eso, los psicólogos forenses deben determinar mediante un estudio exhaustivo si la persona se encontraba en un estado agudo y hasta qué punto ese trastorno afectó a su capacidad para comprender sus actos.

-¿Cuál es el tratamiento de la psicosis posparto?

-En primer lugar, tenemos que preguntarnos si la aparición de este trastorno mental en el posparto es una manifestación o un debut de algo que ya existía previamente de forma latente. Si fuera así, el trastorno mental podría continuar a lo largo del tiempo y requerir tratamientos farmacológicos y psicológicos prolongados. Pero también podría tratarse, que es lo más habitual, al igual que ocurre con las depresiones posparto, de un episodio aislado. En ese caso, según el DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) o la CIE (Clasificación Internacional de Enfermedades) , hablaríamos probablemente de un trastorno psicótico breve, que es aquel que está limitado en el tiempo, entre 24 horas y un mes. Si fuese así, el pronóstico sería mucho mejor y la recuperación podría ser absoluta.

-¿Cuáles son los factores de riesgo?

-Hay factores que debemos tener en cuenta en el desarrollo de cualquier trastorno mental. Los cambios en la vida de la mujer respecto a su situación previa son muy importantes. Por eso, estar acompañada, tener cubiertas las necesidades vitales básicas y disponer de algún profesional al que acudir cuando se sienta mal son cuestiones fundamentales. Sobre todo, deberíamos preguntar a la mujer cuáles son sus necesidades. Es fundamental preguntar siempre a la persona que está sufriendo lo que le ocurre.

-¿Se tiende a minimizar la salud mental de las madres?

-Sí. Y no solo la psicosis, que es un trastorno muy poco frecuente, sino también la depresión posparto, porque la sintomatología depresiva después del parto sí es algo más habitual. La salud mental materna sigue siendo la gran olvidada del embarazo y el parto. Desgraciadamente, la propia sociedad y, por tanto, también las instituciones no están dando demasiada importancia a la salud mental en torno al embarazo y al parto. Hay que atender a las madres sin patologizar el embarazo.

«Tener un trastorno psicótico no implica automáticamente ser irresponsable penalmente»

-¿Cómo?

-Se trataría de incluirlo dentro de una atención normalizada que podrían realizar los médicos de atención primaria, los psicólogos que trabajan en atención primaria y los distintos profesionales implicados. No sería necesario desarrollar estrategias o medidas muy específicas que señalasen el embarazo y el parto como una enfermedad, porque se trata de una cuestión natural. La salud mental debería formar parte de la atención integral a la mujer durante el embarazo. Los sistemas sanitarios deberían empezar a hacer una educación más intensiva en este sentido. Y también los medios de comunicación, que desde hace unos años están dando más importancia a la salud mental y a las cuestiones patológicas, deberían prestar atención también a estos aspectos más naturales.

-¿Se controlan los aspectos físicos del embarazo, pero no los mentales?

-Sí. Tendemos más a mirar la fisiología que lo emocional. Se pregunta menos a la mujer cómo se encuentra, qué espera o qué miedos tiene. Esto último se pregunta muy poco, porque se supone que tanto el embarazo como el parto son procesos naturales y que, por tanto, no debería haber miedo ni expectativas negativas. Pero obviamente no es así. Es una situación que puede producir angustia en cualquier persona que no la haya vivido nunca.

-¿Qué aconsejaría a las familias para evitar que estos casos se agraven? Si ven algo extraño, ¿qué deberían hacer?

-En principio, no hay que estar permanentemente pendientes de la posibilidad de una psicosis posparto. No debemos aconsejar a la población que vigile constantemente a una mujer que acaba de dar a luz, porque, con casi total seguridad, no va a aparecer este trastorno. Se trata simplemente de acompañarla con normalidad. En el caso de que aparezcan comportamientos o manifestaciones extrañas, fuera de lo habitual en esa persona, sí habría que contactar con los servicios sanitarios. Si no es algo urgente, los profesionales de atención primaria son quienes deben realizar la primera valoración. Ellos sabrán manejar la situación y derivarla donde sea necesario. En cambio, si aparece algún síntoma más grave, como una expresión de odio, de una situación insoportable o incluso deseos de morir, entonces sí habría que tomar medidas urgentes y acudir a los servicios de urgencias lo antes posible.

-Porque no solamente puede expresar pensamientos de hacer daño a sus hijos, sino también de autolesionarse.

-Efectivamente. Incluso la autolesión puede ser, en algunos casos, una forma de proteger a los demás para no hacerles daño. Un caso como este, si realmente se tratase de una psicosis y los asesinatos de los niños hubieran sido consecuencia de ella, sería extraordinariamente raro. Estamos hablando de un caso entre millones. Por eso nos sorprende y nos impacta tanto. Es necesario prestar atención a las especificidades de la salud mental en el caso del género femenino. Las mujeres siguen soportando una mayor carga mental y asumiendo, en muchos casos, la responsabilidad de conciliar el trabajo dentro y fuera de casa. A día de hoy, esa doble carga sigue traduciéndose en mayores dificultades y un impacto significativo en su salud mental.

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