La Peña
El testimonio de los vecinos aislados por el incendio de Huesca y sin dormir para ayudar en la extinción: "Daba terror ver cómo los pinos ardían como antorchas"
Una docena de residentes de Santa María de la Peña han pasado la noche ayudando en las labores de control de los puntos calientes ante el rápido avance del incendio que ya ha calcinado 4.000 hectáreas

Incendio de Santa María de la Peña. / Servicio Especial
Jimena Miguel
Santa María de la Peña ha pasado una noche de vigilancia y tensión, después de que el incendio iniciado este lunes se acercase peligrosamente al núcleo de hogares por el avance descontrolado de la situación. Una docena de vecinos permanecieron durante toda la noche pendientes de la evolución de los puntos calientes, con el fin de evitar que las llamas pudieran reavivarse y volver a avanzar hacia el pueblo.
Dos de esos vecinos son Juan Ramón González y Mar Vela, que no abandonaron su casa para luchar contra el fuego: "Hemos pasado aquí la noche, un poco vigilantes para ver cómo evolucionaban los puntos clave y poder llamar a los bomberos si veíamos que alguno se desarrollaba o avanzaba. Nos íbamos turnando entre todos para evitar que se reavivara". Ese temor se hizo realidad durante la madrugada del martes, cuando uno de esos puntos calientes volvió a prender. "A las 3 de la mañana se ha reavivado uno de los varios focos y un vecino bajó corriendo con el coche al puesto de mando para dar el aviso y que fueran a tratar de apagarlo", relata Juan Ramón sobre el susto que los ha mantenido en vilo durante la madrugada.

Uno de los puntos calientes del incendio de Santa María de la Peña extinguido / Servicio Especial
La dificultad del foco se encontraba en el acceso este, ya que los servicios terrestres no podían llegar con vehículos, obligando a los bomberos a subir a pie hasta el lugar: "No podían acceder con medios mecánicos y tuvo que subir una cuadrilla de cinco bomberos andando, guiados por las indicaciones que les había dado este vecino que conoce muy bien la zona. Enseguida perimetraron la zona y consiguieron extinguirlo en más o menos una hora". A este, le acompañaban dos focos más, los cuales no pueden continuar su evolución gracias a situarse en zona quemada.
El recuerdo de las primeras horas del devastador incendio todavía está muy presente entre los vecinos, cuando durante la mañana una vecina detectó el olor a humo. "De repente una vecina salió corriendo gritando: "¡Huele a fuego! ¡Huele a humo!". Entonces junto con otro vecino que estaba allí al lado salimos corriendo para ver qué pasaba, y ya avistamos la columna de humo en la carretera que venía de la explanada donde está la maquinaria de las obras de la carretera", cuenta Juan Ramón.
El momento más angustioso se produjo cuando el frente alcanzó la montaña situada frente al pueblo, recuerda Juan Ramón: "La lengua de fuego cogió toda la montaña de enfrente y era dantesco. Era absolutamente horroroso. Eso sí que daba miedo, daba terror ver cómo los pinos ardían como antorchas a tan solo 40 metros de nosotros. Teníamos el fuego debajo del pueblo, pensábamos que podíamos perderlo".

Las llamas del incendio de Santa María de la Peña rodeando el pueblo / Servicio Especial
Durante esas horas, los habitantes también se movilizaron para proteger el núcleo de viviendas ante la posibilidad de que las llamas llegasen a descender por el barranco, asegura el matrimonio: "Nos pusimos con mangueras y cubos a refrescar toda la bajada que había hasta el río, refrescando el barranco para impedir que el fuego bajara y se comiera el pueblo. Por eso estábamos vigilantes, evitando que se pudiera reproducir y pudiera atacar el pueblo por el barranco. Era nuestro miedo"
El incendio avanzó con una rapidez que sorprendió incluso a quienes intentaban contenerlo: "Empezó y enseguida cruzó la carretera llegando a la altura del embarcadero, acercándose a las casas, pero por suerte todas están bien. Después subió por la ladera del monte, en menos de quince minutos lo teníamos rodeando el pueblo".
El apoyo recibido desde otras localidades ha sido otro de los aspectos que el matrimonio ha querido destacar. "Vecinos de Triste, vecinos de Zaragoza, bomberos de Navarra, de Murillo. La gente se ha volcado a ayudarnos a traer agua y todo lo que podían. Es increíble lo que la gente nos ha aportado, el pueblo se ha salvado también gracias a eso. Ha sido una pequeña bendición dentro de lo malo", expresan Juan Ramón y Mar.
Fuente: El Periódico de Aragón
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