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Las colillas, una amenaza para la fauna y flora marinas: contaminan hasta mil litros de agua liberando 7.000 sustancias tóxicas

El problema se agrava en primavera y verano por la mayor afluencia de personas a las costas gallegas, según la asociación Limpocean. Los filtros de tabaco de liar y los vapeadores se suman a las colillas

Voluntarios de Limpocean, tras una campaña de limpieza de un arenal.

Voluntarios de Limpocean, tras una campaña de limpieza de un arenal. / FdV

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Vigo

Las colillas representan una grave amenaza para el medio marino. Se calcula que en el mundo, más de 4,5 billones de colillas terminan cada año en espacios naturales, calles y arenales. En España, diversas organizaciones ambientales señalan que se desechan hasta 5.000 millones de colillas al año solo en el litoral.

Pablo Baldomir, coordinador de la asociación Limpocean, alerta de que una sola colilla tiene la capacidad de contaminar hasta mil litros de agua a concentraciones peligrosas para la vida acuática, liberando nicotina y hasta 7.000 sustancias químicas tóxicas como el arsénico, el plomo, el amoníaco y el formaldehído. Sus filtros de acetato de celulosa (plástico no biodegradable) representan la segunda forma de contaminación plástica más importante del planeta.

Según la experiencia de esta ONG, fundada en 2021, cada vez aparecen menos colillas en las playas gallegas, aunque siguen siendo uno de los residuos habituales. Baldomir explica que muchas llevan años en la arena debido al largo tiempo que necesitan para degradarse y destaca que el problema se intensifica durante la primavera y el verano, cuando aumenta la afluencia de personas a la costa. «A partir de septiembre, disminuyen bastante», explica.

En su opinión, la declaración de las playas sin humo impulsada por la Xunta, que afecta a 249 arenales, incluidos 13 fluviales, así como iniciativas como el reparto de ceniceros entre los visitantes de las islas Cíes, puesto en marcha este año, son medidas que contribuyen a la protección del medio marino. «Todo lo que ayude a evitar que se arrojen residuos en las playas es positivo», afirma.

Sin embargo, el problema no se limita a las no se limita a las colillas que se abandonan directamente en los arenales, sino también a las que acaban llegando a las playas a través de las alcantarillas y los ríos. «Aproximadamente el 80% de los residuos que aparecen en las playas proceden de tierra; no los trae el mar, y muchos llegan desde otros lugares que no son los arenales», subraya el integrante de esta asociación, fundada en 2021 con el objetivo de reducir el impacto ambiental de los residuos plásticos en el océano Atlántico mediante la limpieza de arenales y el reciclaje de los desechos recogidos.

«Muchos residuos, entre ellos colillas, llegan a los arenales a través de alcantarillas y ríos»

Pablo Baldomir

— Limpocean

A las colillas se suman desde hace unos años los filtros de cigarrillos de liar y las boquillas de cigarrillos electrónicos y vapeadores. «La primera vez que encontré una no sabía qué era. Fue un chaval quien me dijo que era de un vapeador. Al llevar plástico y un filtro para retener la nicotina también contaminan», explica.

Para Baldomir, la prevención y la concienciación ciudadana son fundamentales para reducir la contaminación del litoral. En sus campañas de limpieza, los voluntarios de Limpocean han sacado no solo colillas, bastoncillos y palos de Chupa Chups -estos dos últimos son los residuos que con mayor frecuencia encuentran en las playas-, sino objetos tan difíciles de imaginar en un arenal como un televisor, una silla infantil para el coche, un carrito de bebé y un patinete eléctrico.

En sus cinco años de historia, esta asociación ha realizado cerca de 316 acciones y 147 limpiezas de playas, en las que ha recogido más de 10.130 kilos de basura. Los residuos que pueden reciclarse lo llevan a una empresa con la que colaboran, donde se les da una nueva vida transformándolos en mobiliario urbano: papeleras, sillas, bancos y elementos para jardines. «Los objetos realizados con plástico industrial preferimos que sea el ayuntamiento de la zona el que se haga cargo de ellos», explica.

Desde Ecologistas en Acción consideran que el impacto de las colillas es menor en comparación con otras amenazas como la urbanización del litoral, la contaminación industrial o el turismo masivo, ya que su presencia ha disminuido en los últimos años gracias a la reducción del número de fumadores, las restricciones para fumar en muchas playas y una mayor concienciación ciudadana. Aun así, matizan que las colillas siguen siendo residuos contaminantes, ya que contienen sustancias químicas y filtros de lenta degradación que pueden ser ingeridos por aves y otros animales.

«Una vez que una colilla se deja en un espacio natural se convierte en un elemento contaminante»

Cristóbal López

— Ecologistas en Acción

«Aunque quien fuma suele desplazarse a las rocas u otras zonas, es cierto que en España se han endurecido bastante las restricciones al tabaco. Una vez que la colilla acaba abandonada en una playa o en cualquier espacio natural, se convierte en un elemento contaminante. Una o dos colillas no generan un gran impacto, pero cuando hablamos de miles de ellas el problema cambia completamente», subraya Cristóbal López, portavoz de esta ONG.

Cremas solares

Esta organización ecologista alerta de que las colillas no son el único elemento contaminante en los arenales. «Hay otros contaminantes menos visibles, como los compuestos presentes en algunas cremas solares, que pueden acumularse en playas con escasa renovación de agua y afectar al ecosistema marino», afirma López.

Asimismo, el portavoz de Ecologistas en Acción subraya que la contaminación por macroplásticos y microplásticos constituye uno de los principales problemas ambientales del medio marino. En este sentido, recuerda que estudios realizados en cetáceos hallados en la ría de Vigo evidenciaron una elevada presencia de estos materiales, que terminan incorporándose a la cadena alimentaria y llegando también al ser humano.

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