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Entrevista | Patricia Fernández Ramos Experta en ciberseguridad

«Seguimos imaginando que los ciberdelincuentes trabajan desde el sótano de su casa; son organizaciones perfectamente coordinadas y con sus propios departamentos de recursos humanos»

«En empresas, las señales del ciberataque suelen ser actividad fuera de horario, bloqueos inesperados o accesos desde ubicaciones o dispositivos no habituales», indica la experta

Patricia Fernández Ramos, experta en ciberseguridad.

Patricia Fernández Ramos, experta en ciberseguridad. / Cedida

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Carolina Sertal

Carolina Sertal

Vigo

En verano los ciberdelincuentes intensifican su actividad llegando a duplicar sus ataques, pero lo cierto es que, según cifras del informe elaborado por el Grupo Howden, los ciberdelitos se han incrementado en líneas generales en los últimos años. En este balance, los expertos advierten que los ciberataques han provocado pérdidas de más de 300.000 millones de euros en Francia, Alemania, Italia y España en los últimos cinco años, así como que el 49% de las empresas de estas cuatro economías «sufrió al menos un ciberataque entre 2020 y 2025». La directora de ciberseguridad en España de este grupo, Patricia Fernández Ramos, analiza los motivos de este aumento y cómo detectarlos.

¿En los últimos años han aumento de los ciberataques?

Sí, sí que notamos que en los últimos años ha subido el número de incidentes. De hecho, en Java, desde finales del año pasado y en todo lo que va de 2026 tenemos prácticamente dos o tres siniestros cada dos días. Y ahí sí que vemos que hay un siniestro de toda la parte de suplantación de identidad, pero también continúa habiendo mucho siniestro de «ransomware» -un tipo de software malintencionado que los ciberdelincuentes usan para bloquear el acceso a los datos críticos de una víctima, destruirlos o publicarlos a menos que se pague un rescate-, que realmente son los que económicamente pueden suponer un mayor impacto para una empresa.

¿Y a qué achacan este incremento?

Los ciberdelincuentes están cada vez más profesionalizados, seguimos imaginando que son personas que están trabajando desde el sótano de su casa con una capucha y la realidad es que son auténticas organizaciones que actúan perfectamente coordinadas y que tienen su propio departamento de recursos humanos, cada vez están más profesionalizados. A esto se suma, además, el uso de la inteligencia artificial que está haciendo que los ataques sean cada vez más sofisticados y más difíciles de detectar.

¿De qué manera es posible detectar un ciberataque, tanto a nivel empresarial como de usuario?

Lo más importante es saber identificar qué comportamientos anómalos estás viendo dentro de tu sistema. En un empresa, las señales más frecuentes de que algo está funcionando con cierta irregularidad suelen ser accesos desde ubicaciones o dispositivos que no son los habituales, actividad fuera del horario normal o bloqueos inesperados de cuentas que no se sabe muy bien a qué se deben. En muchos casos, el ciberataque comienza antes de que la empresa lo descubra, por lo que es muy importante tener buenas capacidades de respuesta. Desde el punto de vista del usuario, ahí sí que es cierto que los indicios suelen ser más evidentes porque suelen recibirse correos electrónicos solicitando credenciales o datos bancarios, hay mensajes con enlaces sospechosos. En este tipo de siniestros sí que es cierto que se aprovechan en gran medida del factor humano porque sigue siendo el eslabón más débil de la cadena, por lo que en este punto es muy importante la concienciación y la formación.

De todas formas, les interesarán más los grandes objetivos.

Sí, pero depende un poco de lo que busquen. Sí que es cierto que en cuanto a siniestros dirigidos a organizaciones lo que buscan, en un primer momento, es obtener filtrar toda la información posible para hacer extorsión, pero a la vez también buscan paralizar la actividad. En estos casos es donde una empresa sí que va a tener unos costes muy importantes de recuperación, porque también tiene que hacer frente a una posible pérdida de beneficios por tener la actividad interrumpida. En el caso directamente de los usuarios, lo que buscan un poco más son esas transferencias fraudulentas, pero los importes suelen ser más bajitos.

¿Qué impacto económico pueden llegar a tener estos ciberdelitos?

Las principales pérdidas económicas varían en función de la actividad de la empresa, es decir, no es lo mismo una empresa industrial que un bufete de abogados. El impacto de los ciberataques va mucho más allá del mero coste tecnológico de la recuperación de los sistemas pero, por ejemplo, en empresas que tienen todo ese entorno industrial, ahí realmente los costes vienen de la interrupción de negocio y, por tanto, de la pérdida de beneficio; son los costes de recuperación, la gestión de crisis, las posibles sanciones regulatorias y también el propio daño capacitacional. Es bastante difícil poder estimar cuánto puede llegar a suponer el coste en una organización porque sí que es cierto que el mismo ciberataque a la misma organización en dos momentos diferentes puede tener costes completamente diferentes, pero en el informe publicado, como referencia, una empresa con una facturación anual de 500 millones de euros puede llegar a tener unas pérdidas que superen el millón o los dos millones.

¿Y qué sectores resultan más «jugosos» para los ciberdelincuentes?

Cuando buscan un impacto, por ejemplo, operativo, lo que intentan es interrumpir la actividad, por lo que uno de los sectores más atacados es todo el entorno de «manufacturing», todo lo que tiene que ver con el entorno industrial de fabricación y de producción. Es uno de los principales objetivos y también es uno de los sectores en los que la pérdida de beneficios va a ser mucho más complicada: si pensamos en una empresa que fabrica calzado, que tenga que estar parada entre dos o tres semanas... los costes económicos van a ser muy importantes. «Manufacturing» es uno de los sectores que más atacan y luego el sector sanitario y también el bancario, especialmente por toda la información almacenada.Por otra parte, en los últimos meses sí que hemos visto que están atacando con fuerza al sector hotelero, también buscando filtrar información o para pedir un rescate para devolver los datos.

¿Considera que se ha avanzado en materia de concienciación y prevención con respecto a este tipo de delitos o todavía queda camino por recorrer?

Creo que estamos mucho mejor que hace cuatro o cinco años, aunque es verdad que creo que todavía queda mucho camino por recorrer. Hay organizaciones, por ejemplo, que creen que esto no es un riesgo, como si fuera de película, y no son conscientes de que precisamente es uno de los principales riesgos a los que se enfrentan hoy en día las compañías. Tal y como comentaba anteriormente, ya no solo es una cuestión de impacto tecnológico, sino también a nivel de organización, de operación, financiero. Ya se está trabajando en la ciberresiliencia, cada vez se invierte más en ciberseguridad, pero queda camino que recorrer, especialmente en pequeñas y medianas empresas, en donde todavía falta inversión tanto en recursos económicos como humanos para poder hacer frente a estos riesgos, porque las grandes ya suelen disponer de sus propios departamentos de ciberseguridad.

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