Los estereotipos de género condicionan las aspiraciones profesionales de los menores gallegos: ellas quieren ser profesoras; ellos, deportistas
La encuesta Adecco «¿Qué quieres ser de mayor?» revela que los roles de género tradicionales siguen influyendo en las aspiraciones profesionales de niños y niñas. «La falta de referentes femeninos hace que te inclines menos hacia determinadas carreras», afirma la ingeniera informática Alejandra Lugilde

Un grupo de alumnas, en el laboratorio de su colegio. / Alba Villar
La XX Encuesta Adecco «¿Qué quieres ser de mayor?», realizada a menores gallegos de entre 4 y 16 años, muestra que los estereotipos de género siguen influyendo de forma significativa en las aspiraciones profesionales de niños y niñas, aunque aparecen nuevas opciones relacionadas con la ciencia y la tecnología. Las niñas continúan eligiendo principalmente profesiones como profesora, veterinaria y doctora, mientras que los niños prefieren ser futbolistas, policías y diseñadores gráficos. Sin embargo, también comienzan a aparecer profesiones científicas, como científica, bióloga marina u oceanógrafa, lo que indica una mayor diversidad de intereses. La encuesta sitúa a los referentes del entorno cercano en el centro de sus preferencias directivas y refleja una acelerada adopción de la inteligencia artificial (IA) entre las nuevas generaciones.
En la elección de carrera persisten patrones tradicionales. Las niñas gallegas se inclinan mayoritariamente por la enseñanza -un 30,8% desea ser profesora-, seguida de la veterinaria (16,5%), el canto (11,3%) y la medicina (8%). Por su parte, los niños eligen el deporte profesional, liderado por el fútbol (31,3%), seguido a distancia por la profesión de policía (14,7%), el diseño gráfico (12,2%) y la ingeniería (7,6%).
Para Alejandra Lugilde, ingeniera informática lucense de 30 años especializada en IA, la falta de referentes femeninos y los roles de género tradicionales que aún persisten en la orientación académica continúan influyendo en las decisiones de muchas jóvenes a la hora de elegir una carrera universitaria. En su opinión, la representación sigue siendo uno de los principales obstáculos para que más niñas se planteen estudiar disciplinas tecnológicas.
«Al final eliges las profesiones que ves o en las que conoces a más gente», afirma esta ingeniera informática, que cuenta con una sólida trayectoria en desarrollo de software, arquitectura de soluciones y liderazgo de proyectos tecnológicos. A su juicio, la escasez de mujeres visibles en ámbitos como la ingeniería hace que muchas estudiantes descarten esas opciones antes incluso de considerarlas. «Cuando te planteas qué estudiar, esa falta de referentes femeninos hace que te inclines menos hacia determinadas carreras», señala.
La ingeniera considera que ese sesgo también está presente en la orientación educativa. Recuerda que, cuando cursaba segundo de Bachillerato, pese a tener claro que quería estudiar Ingeniería Informática o Ingeniería Aeroespacial, el orientador insistía en que eligiera Medicina. «Es una recomendación muy habitual cuando una alumna tiene buenas notas. A mí me preguntaba por qué no quería hacer Medicina y yo pensaba: 'Si no puedo ni ver la sangre'», relata.
En su opinión, todavía existe la tendencia a dirigir a las chicas hacia profesiones vinculadas con los cuidados o la educación, mientras que a los chicos se les anima con mayor frecuencia a estudiar ingenierías. Lugilde optó por Ingeniería Informática motivada por la versatilidad de la profesión.
«Lo que más me gustaba era que no te limita a un único sector. Puedes trabajar en ciencias de la salud, en parques temáticos, en el sector aeroespacial o prácticamente en cualquier ámbito», explica.
Lugilde, que tiene a su cargo a más de un centenar de profesionales en los distintos equipos que lidera en la multinacional para la que trabaja, anima a las niñas a elegir su futuro sin miedo, explorar nuevos caminos y no dejar que los estereotipos o las expectativas de los demás decidan por ellas. «Que no se dejen llevar por lo que les digan otros, sino por lo que realmente les apasiona. Son carreras exigentes, pero también muy apasionantes, y ellas están plenamente capacitadas para cursarlas», afirma.
Esta ingeniera compagina su carrera con la divulgación en redes sociales, donde se la conoce como Simbeli y muestra el lado más cercano y humorístico del mundo de la tecnología, y con la escritura de libros. Pese a contar con estas otras fuentes de ingresos, nunca ha pensado en abandonar la ingeniería. «Me gusta muchísimo mi trabajo», afirma.
«Al final eliges las profesiones que ves o en las que conoces a más gente»
A pesar de sus metas personales, la encuesta «¿Qué quieres ser de mayor?» revela que los menores gallegos reconocen el valor social de los médicos, situándolos como los profesionales más importantes (44,6%) por su labor salvando vidas. Le siguen los profesores (23%) y los cuerpos de seguridad y emergencias (17,2%).
A la hora de definir a su jefe ideal, la figura familiar y los referentes cotidianos ganan terreno frente a las grandes celebridades. Para las niñas, la jefa preferida es su madre (23,4%), seguida de sus profesores (16,2%). Para los niños, la primera opción es trabajar para un amigo (22,1%), seguida de cerca por el futbolista del Celta de Vigo Iago Aspas (17,3%), su padre (9,8%) y sus profesores (9%).
En cuanto a la modalidad de trabajo, el 46% prefiere el formato presencial en oficina, el 33,2% opta por el teletrabajo y un 8,4% por modelos híbridos. Asimismo, el 60,8% proyecta desarrollar su vida laboral dentro de España. Asimismo, consideran que la buena formación (28%) y la actitud (21,4%) son indispensables para encontrar empleo. Para los menores gallegos, la felicidad laboral depende de un buen ambiente de trabajo (21,4%) y de la satisfacción personal (20,6%).
En el ámbito tecnológico, el 78% de los niños y adolescentes gallegos ya utiliza herramientas de IA generativa como ChatGPT o Copilot, cifra que alcanza el 91,3% en la franja de 10 a 16 años, empleándola sobre todo para tareas escolares (43,5%) y estudio (12,7%). Pese a esta integración, el 51,2% rechaza compartir plantilla con robots debido a la falta de empatía o el temor a la pérdida de puestos de trabajo, aunque un 44,3% valora su apoyo en labores pesadas.
Dos de cada tres participantes sitúan su jubilación entre los 50 y los 69 años. Más concretamente, el 54,4% responde que entre los 60 y 69 años y un 11,2% entre los 50 y los 59. En esa etapa, las niñas priorizan pasar tiempo en familia (32%) y realizar voluntariado (21,2%), mientras los niños optan por viajar (27,5%) y disfrutar del ocio con amigos (13,6%).
Suscríbete para seguir leyendo
- «Premios» contra el absentismo: la industria gallega pacta pluses de 2 euros al día o 700 al año por no faltar al trabajo
- Rescatan a un niño de 5 años que se estaba ahogando en una piscina del balneario de Mondariz
- Vecinos de Ons paralizan los primeros desembarcos del día en protesta por no poder celebrar su fiesta
- Estabilizado el incendio en Moaña junto a la Autovía do Morrazo, en cuya extinción participan dos avionetas, un helicóptero y numerosos medios terrestres
- Cangas multará de forma directa y sin actuar subsidiariamente a los propietarios de fincas sin limpiar que sean reincidentes
- Paco y Carmen, el matrimonio centenario de Nigrán que murió en unos días
- De una valla de ocho metros al «sí, quiero»: Patricia y Rubén ya son marido y mujer
- Tres centenarios al mes pasan por los quirófanos del Chuvi, nueve veces más que hace una década