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Salud

Descartan daños multisistémicos o multiorgánicos asociados al COVID persistente, pero constatan alteraciones en el sistema vascular

Un estudio de investigadores de universidades británicas, en el que participa la barbanzana Alba Fernández, arroja nuevas evidencias sobre la prolongación de síntomas tras la infección inicial

Recomiendan que la medición y el control de la presión arterial de estos pacientes sean incluidos en el seguimiento clínico

Jornada de vacunación contra el COVID en el Instituto Ferial de Vigo, en 2022.

Jornada de vacunación contra el COVID en el Instituto Ferial de Vigo, en 2022. / Ricardo Grobas

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Carolina Sertal

Carolina Sertal

Vigo

Nuevos estudios de la colaboración científica británica «Convalescence», financiada por el National Institute for Health and Care Research (NIHR) y UK Research and Innovation (UKRI), arrojan nuevas evidencias sobre una condición con la que continúan lidiando miles de personas en el mundo tras la pandemia: el COVID persistente. El equipo de investigadoras e investigadores, entre los que se encuentra la barbanzana Alba Fernández Sanlés, publicó recientemente un nuevo estudio en la prestigiosa revista científica The Lancet en el que la gallega figura como primera autora y cuyo mensaje principal es «tranquilizador», puesto que con los resultados obtenidos de la muestra de la población analizada no han observado daños multisistémicos o multiorgánicos asociados al COVID persistente.

Esta conclusión de la colaboración «Convalescence», integrada por investigadores de la University College London, la Universidad de Oxford, la de Bristol y otras destacadas instituciones universitarias británicas, permite confrontar análisis de otros estudios que hallaban indicios de este tipo de daño, especialmente aquellas investigaciones que se centraron exclusivamente en pacientes con COVID de gravedad y que fueron hospitalizados.

Y es que una de las grandes diferencias de este nuevo estudio que lleva sello gallego es que, si bien gran parte de la evidencia científica disponible hasta la fecha se basó precisamente en personas con afectación grave y que requirieron ingreso, este trabajo se centró en la población general, incluyendo así a personas con positivo activo que nunca llegaron a ser ingresadas en un centro hospitalario por la infección. Precisamente, esta investigación científica destaca por haber desarrollado una infraestructura de análisis «única» para avanzar en el estudio del COVID persistente y sus posibles subtipos en personas de la población general, es decir, en las que el COVID no necesariamente revistió gravedad.

En una primera publicación en la revista médica BMJ Open en la que el grupo de investigadores describía el diseño del estudio y las características de la cohorte, que integraba datos clínicos, moleculares, pruebas de imagen de distintos órganos, evaluaciones funcionales y monitorización continua mediante dispositivos digitales de 349 participantes procedentes de dos estudios longitudinales británicos, ya se dio cuenta de que esta riqueza de información permitía profundizar en la comprensión del «Long COVID» desde una perspectiva poblacional y analizar los cambios fisiológicos con «un nivel de detalle excepcional», según defendieron los investigadores.

Para el estudio que recientemente ha sido publicado en The Lancet, utilizando esta infraestructura, el equipo científico puso el foco en analizar si las personas que presentaban una prolongación de los síntomas del coronavirus tras la infección inicial también contaba con alteraciones en múltiples órganos y sistemas fisiológicos, para lo cual se estableció una comparación entre 141 pacientes con la condición de COVID persistente y 208 personas sin ella. Así, en esta segunda investigación se combinaron pruebas de imagen y mediciones clínicas y funcionales con información recogida durante la pandemia sobre la infección por COVID, los síntomas, la vacunación y las características biomédicas y sociodemográficas obtenidas a lo largo de años de seguimiento de las cohortes, también con anterioridad a la emergencia sanitaria por el virus SARS-CoV-2.

Alteraciones vasculares

En la divulgación de los resultados efectuada por la investigadora gallega a título particular, consta que los resultados de la investigación muestran poca evidencia de alteraciones multisistémicas y multiorgánicas asociadas el COVID persistente. Esta conclusión no implica una banalización de los síntomas del síndrome ni que estos no mermen la calidad de vida de las personas afectadas, si no que el equipo científico no ha localizado mayor daño en sus órganos.

Sin embargo, frente a estos resultados «tranquilizadores» al no observarse déficits subclínicos residuales marcados en la mayoría de los organismos de personas con COVID persistente, el trabajo en el que participa Alba Fernández Sanlés sí ha constatado alteraciones vasculares en las personas afectadas por «Long COVID», puesto que sí fueron detectados déficits persistentes en el sistema vascular, principalmente relacionados con hipertensión arterial.

En las conclusiones de la investigación, el equipo interpreta que «es posible que mecanismos no relacionados con la disfunción orgánica contribuyan a los síntomas», es decir, los hallazgos no descartan que la persistencia de los síntomas pueda estar relacionada con otros mecanismos biológicos implicados en el «Long COVID», especialmente aquellos que no se reflejan directamente en las alteraciones estructurales o funcionales analizadas en la investigación.

Ante los indicios de alteraciones en el sistema vascular, los expertos de esta colaboración científica británica recomiendan que tanto la medición como el control de la presión arterial de las personas con COVID persistente sean incluidos en el seguimiento clínico, para una revisión regular de la misma.

Cabe destacar que este estudio se puso en marcha meses después de la irrupción de la pandemia, precisamente porque se desconocía si el COVID persistente estaba relacionado con daños en múltiples órganos y sistemas fisiológicos.

Un tercer estudio completará los hallazgos sobre las alteraciones multisistémicas

La publicación de estos resultados favorece que la comunidad científica continúe avanzando para comprender un síndrome que sigue afectando a miles de personas seis años después de que diera comienzo la pandemia. En este sentido, en la actualidad, un tercer estudio de la colaboración «Convalescence» permanece pendiente de publicación y sus resultados permitirán complementar los hallazgos efectuados sobre alteraciones multisistémicas relacionadas con el COVID persistente. En concreto, esta tercera investigación se centra en analizar datos obtenidos mediante monitorización continua con dispositivos digitales durante el periodo completo de un año.

Según se detalla en la información divulgada por la investigadora gallega, en su conjunto, los tres estudios proporcionan una «caracterización más precisa» del COVID persistente, favoreciendo la posibilidad de identificar cuáles son los procesos fisiológicos que pueden verse afectados por la prolongación en el tiempo de los síntomas del coronavirus, además de comprobar en qué grupos de personas y con qué intensidad.

Los científicos e investigadores consideran que esta información es «fundamental» para entender los mecanismos del «Long COVID» y también para desarrollar futuras estrategias de prevención, diagnóstico y tratamiento.

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