Ilusionismo
La magia viguesa reina en España: tres grandes premios en el congreso nacional y hasta diez años de preparación de un truco
Los magos olívicos galardonados fueron Xulio Merino, Óscar Fernández y Iago Saavedra, de la Asociación Viguesa de Ilusionismo
El ilusionista Óscar Fernández defiende: «Estamos viviendo un gran momento para la magia gallega; es algo generacional»

Jose Lores

El evento más importante de magia en el Estado es el Congreso Mágico Nacional. Acaba de celebrar su edición número 41 y en ella los magos gallegos han sobresalido. Ocho acudieron y lograron siete galardones y una mención (que recayeron en Kenneth, Kiko Pastur, Óscar Fernández, Iago Saavedra, Xulio Merino, Víctor Noir o Marcos Waldemar). Destacaron los vigueses, al cosechar un primer premio y dos terceros premios. La Asociación Viguesa de Ilusionismo saca pecho: «Ha sido algo histórico. Este triple reconocimiento sitúa a Vigo en la vanguardia del ilusionismo nacional».
Óscar Isaac Fernández Fernández fue uno de los vigueses que logró un reconocimiento, tercer premio en Cartomagia. Comenzó a los 16 años haciendo magia y ahora cuenta con 33. Han sido 17 años de trucos, de aprendizaje y de ilusión. Lo que comenzó como un hobby se transformó en su vida, su fuente de ingresos, ya que gerenta la empresa Magia en la Manga. Formar parte de la Asociación Viguesa de Ilusionismo le aporta: «Es una manera de compartir una pasión. Me gusta juntarme con gente aficionada. Es bonito conocer gente con la que compartes esa pasión».
En su caso, la fascinación por la magia comenzó en la adolescencia. «De veraneo, en un pueblo cerca de Salamanca, un amigo me hizo un truco de cartas. Yo tenía unos 15 años. Me dejó alucinado. Le pregunté al acabar cómo se hacía. Me respondió que podía mirarlo en internet. Fue amor a primera vista porque a partir de ahí empecé a aprender magia y no la he dejado nunca», señala.

Integrantes de la Asociación Viguesa de Ilusionismo, reunidos en Vigo. / JOSE LORES
El truco que le valió el premio parte de un grupo de cartas en la mano de un espectador; le van apareciendo más; después se transforman.
«La idea de mi truco surgió hace diez años»
Un truco puede estar ya inventado o se puede crear. Si ya existe, en dos o tres semanas de preparación, estos magos lo pueden conseguir. «En el Congreso Nacional todos los números tienen que ser originales. Eso son meses o años de trabajo. Surge una idea, que vas probando; después la dejas aparcada, luego van surgiendo nuevas cosas. La idea de mi truco surgió hace diez años», explica Óscar.
En cuanto a los tres premios de la Asociación Viguesa de Ilusionismo, lo tiene claro: «Es un buen síntoma para Vigo y Galicia. Estamos viviendo un gran momento para la magia gallega. Es algo generacional porque la mayoría de los premiados gallegos en el Congreso tenemos entre 25 y 35 años de edad. Estamos creando una comunidad muy bonita, con mucho talento».
«Somos el grupo de los gallegos. Tuvimos la suerte de tener una generación precedente con el Mago Antón, Kiko Pastur... Son grandes maestros y ahora recogemos nosotros el testigo», señala Fernández.

El mago Óscar Fernández de la Asociación Viguesa de Ilusionismo. / Web de Magia en la Manga
Primer premio en Micromagia
Xulio Merino, otro mago vigués premiado en el certamen (primer premio en Micromagia), coincide en que «hay un buen ambiente mágico en Galicia. Tenemos una de las mejores comunidades mágicas de España y España es top mundial. Hay amistad y nos apoyamos unos a otros. Yo creo que esa es la clave».
Él -que empleó una taza tibetana en su truco premiado que cuando hacía sonar aparecían bolas de esponja; y cuando estaba en silencio, desaparecían- también considera que han tenido unos maestros maravillosos: «La generación anterior nos inspiró mucho y nos trató con mucho cariño. Ellos trataron de sentar las bases para que lo que pase ahora fuese posible».
Un consejo: prepararse sin prisa
Si un mago quiere participar en el Congreso, sólo tiene que inscribirse y la entidad valorará su truco para decidir si lo selecciona. Óscar facilita un consejo: «No hay que tener prisa. Yo me presenté por primera vez al Nacional con 33 años y comencé a preparar los trucos a los 22. Hay que esperar a tener los trucos bien cerrados».
Por su parte Xulio Merino también lleva muchos años trabajando en la rutina que llevó al concurso estatal. «Empecé trabajando con esponjas en 2010 y tardé como ocho años en llegar a la secuencia que tengo ahora. Desde el 2018 hasta ahora la fui perfeccionando. Son muchos años probando y mejorando detalles. Eso no significa que trabajara en el mismo truco de forma incansable; sino que a veces lo dejaba y otras veces lo retomaba», recuerda el ilusionista vigués.
Al igual que Fernández se dedica profesionalmente a la magia. «Hace 15 años que lo decidí. Si puedo vivir en una buena casa, fantástico; y si tengo que vivir debajo de un puente, que sea así. Eso no significa que se lo recomiende a la gente», reflexiona Merino.
Por último, este mago invita a que cualquier aficionado a la magia acuda a las reuniones de la Asociación Viguesa de Ilusionismo: «No somos una escuela pero compartimos; hacemos muchas actividades como conferencias y nos divertimos».
Iago Saavedra, tercer premio en la categoría de Mentalismo, señala que «en Vigo tenemos un grupo muy bueno de magos. Es una suerte».
España, un nivel altísimo
Saavedra subraya que «España es un país con un nivel mundial altísimo. En Vigo hay una de las asociaciones más grandes de España. Entre los socios hay gente de 16 años y hasta un señor de más de 90. Cualquiera puede venir. Nos reunimos una vez a la semana. Pagamos una cuota y con el dinero traemos a magos para que vengan aquí actuar o impartir conferencias. Entre nosotros nos encanta juntarnos y compartir».
En su número premiado en el Congreso simula un viaje imaginario con tres espectadores que salen a ayudarlo. «Ellos van eligiendo destinos posibles. Tengo un mapa gigante con hilos, al retirar uno, se deshenebra todo menos la trayectoria de las elecciones de los espectadores», explica. «Llevábamos idea detrás de la idea. Estuve mucho tiempo trabajando el método», confiesa.
Vivir de la magia no es imposible
En su caso, su interés por la magia surgió de pequeño. «Fue de adolescente que vi a gente joven haciendo magia, al intentarlo, fue adictivo. Ves que los trucos gustan y sigues».
Iago Saavedra reconoce que «para vivir solo de actuar, tienes que darle caña. No es tan fácil. Pero tampoco es un imposible. Hay demanda de magos para cenas de empresa, bodas, cumpleaños y demás eventos. Tienes que moverte mucho. También puedes ir a festivales de magia por el mundo o, como hago yo, dar clases en colegios para niños o adolescentes».
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