Phishing
Los ciberdelincuentes duplican sus ataques en verano para suplantar la identidad digital de empresas y usuarios
Expertos alertan de que se incrementa el éxito de estas estafas aprovechando que se baja la guardia durante la época de vacaciones
Turismo, hostelería, transporte, banca, comercio electrónico y también las administraciones públicas, los sectores más vulnerables

Una mujer utiliza una app de compraventa. / Cecilia de Fátima

La época estival, junto a las Navidades, es uno de los momentos más delicados del año en materia de «phishing», puesto que los ciberdelincuentes intensifican sus campañas de intentos de suplantación digital aprovechando que usuarios y empresas bajan la guardia y se aumenta el tráfico de transacciones online en busca de ofertas de última hora para disfrutar de las vacaciones y reservas en alojamientos o establecimientos hosteleros, entre otros. Lo advierten así los expertos, asegurando que en la temporada de verano este tipo de ataques llega a duplicarse con respecto a otros meses del año, una tendencia que va en aumento gracias a los avances tecnológicos y a la incorporación de la inteligencia artificial, que están contribuyendo a que el porcentaje vaya creciendo exponencialmente, empezando incluso a desestacionalizar estos delitos.
Mónica Sorribas, Legal & Brand Protection Manager de Ubilibet, explica que «los ciberdelincuentes suelen aprovechar épocas de alta demanda de los usuarios, como las vacaciones de verano, porque estamos en un punto álgido como consumidores en busca de ofertas o de la mejor reserva. En estos meses tenemos un componente emocional bastante elevado por las circunstancias específicas, bajamos la guardia, y los ciberdelicuentes aprovechan los posibles despistes que podemos cometer por esa sensación de urgencia que nos generan las vacaciones y las transacciones de última hora».
A nivel empresarial, todos aquellos negocios vinculados al sector turístico, hostelero y transporte pasan a convertirse en «objetivos prioritarios» para los ciberdelincuentes. Asimismo, Mónica Sorribas apunta que «en toda aquella industria de la que dependen gran parte de nuestros recursos del día a día como consumidores es donde ponen el foco principal. En esta época la banca también es un segmento muy agraviado por este tipo de conductas, pero las energéticas o la administración pública tampoco quedan libres de ser víctimas. Es decir, de lo que depende nuestro sustento en esta época es donde ponen el foco».
La inteligencia artificial ‘industrializa’ el abuso digital y el fraude porque recorta muchísimo los tiempos y los costes
Por otra parte, esta experta analiza que la aplicación de inteligencia artificial permite a los infractores una mayor «agilidad y rapidez» a la hora de cometer los delitos. En este sentido, Mónica Sorribas afirma que «si bien antes estos ataques podían ser no menos sofisticados, pero sí más manuales, por así decirlo, lo que sucede ahora es que la inteligencia artificial ‘industrializa’ el abuso digital y el fraude porque al final recorta muchísimo los tiempos y los costes».
Consecuencias y prevención
Mónica Sorribas desglosa también las distintas consecuencias de estos ciberataques desde el prisma empresarial y de usuarios señalando que, en el caso de los primeros, «el problema va más allá de la pérdida económica que eso puede implicar, puesto que lo que puede suponer, sobre todo, es un daño reputacional. Esto que puede parecer intangible es lo que más duele a las empresas, porque cuesta mucho reconstruir la confianza de un cliente y es algo que se puede perder en cuestión de segundos. A pesar de que las empresas no sean las responsables de este tipo de ataques, siendo víctimas de la situación, lo cierto es que sí tienen una parte de responsabilidad adquirida, ya que es fundamental que se vigile qué ocurre con tu marca en Internet, porque a pesar de que no lo puedas controlar, sí tienes una responsabilidad sobre tu base de clientes existentes o potenciales para evitar este tipo de situaciones».
A nivel de usuario, esta experta indica que «las pérdidas económicas es lo primero que se nos viene a la cabeza, pero además de esto, otra consecuencia es el tráfico de datos sensibles: desde contraseñas a otros datos a nivel individual. Esto es algo que nos puede perjudicar mucho dependiendo de las manos en las que caigan».
Para evitar ser víctimas de los ciberdelincuentes, Mónica Sorribas recomienda a negocios y empresas realizar una monitorización de su marca en la red, desde los dominios a los contenidos web, «para mitigar los efectos adversos que este tipo de acciones suelen acarrear a las compañías», comenta. En cuanto a los usuarios, esta experta afirma que «todavía queda camino por recorrer en el uso de la red» y aconseja «tomarnos unos segundos de reflexión antes de clicar en una página, revisar bien cuál es el dominio de la página, así como cualquier mensaje que podamos recibir donde se nos traslade demasiada urgencia. Simplemente parándonos unos segundos nos podremos evitar dolores de cabeza».
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