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CINE

Nuevo éxito del cine gallego con «Las islas afortunadas»: Helena Girón, de Santiago de Compostela, estrena con el canario Samuel M. Delgado en el Festival Internacional de Toronto

Su anterior filme, «Eles transportan a morte», había tenido la première en el Festival de Venecia

Con el nuevo largometraje, rodaron en Canarias recordando la Conquista de la Corona de Castilla

Fotograma de "Las islas afortunadas", de la compostelana Helena Girón y del canario Samuel M. Delgado.

Fotograma de "Las islas afortunadas", de la compostelana Helena Girón y del canario Samuel M. Delgado. / L.B.N.

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Mar Mato

Mar Mato

Vigo

La cineasta compostelana Helena Girón, junto al canario Samuel M. Delgado, logró estrenar su anterior largometraje «Eles transportan a morte» en el Festival de Venecia. Ahora, su nueva película lleva de título «Las islas afortunadas» y tendrá su première en otra meca mundial del cine: el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF).

La organización del festival la ha escogido para la sección Discovery, dedicada a estrenar primeras y segundas películas de cineastas emergentes, según destaca la oficina de promoción del filme, producido por El Viaje Films en coproducción con La Banda Negra y la productora griega Asterisk*.

La película está protagonizada por Luisa Ahl Laabiad, una actriz saharaui no profesional que comparte pantalla con los intérpretes franceses Lou Castel (actor en obras de Mario Bellochio, Wenders, Fassbinder o Haneke) y Gregorie Colin («La vida soñada de los Ángeles», de Érick Zonca).

Al igual que en «Eles transportan a morte» vuelven a apostar por la película analógica. En concreto filmaron en Súper 16 mm con todas las tomas rodadas íntegramente en Canarias, en localizaciones de las islas de La Graciosa, Lanzarote y Tenerife.

El filme nos lleva a las Canarias del siglo XV para mostrarnos a Fátima, una mujer que sirve al marqués que controla la única fuente de agua potable de La Graciosa. «Cuando el pozo se seca y el pueblo comienza a rebelarse, debe emprender un viaje en busca de la supervivencia colectiva», señalan las productoras.

Los directores señalan, según informa su oficina de representación en una nota, que exploran en este largometraje «cómo los sistemas de poder emergen de la escasez y el miedo, devastando la tierra y a la gente que la habita. Pero también de cómo, en medio de la privación, pueden surgir gestos emancipadores de solidaridad y rebelión».

Así, evocando la historia colonial de Canarias trazan un relato sobre la conquista «donde los destinos de personas esclavizadas, colonos y supervivientes, tuvieron que converger en el violento nacimiento de un orden nuevo», el impuesto por la Corona castellano a finales del siglo XV.

«Atravesamos un presente ruinoso, en el que olvidamos que el impulso de ayudarnos mutuamente es tan fundamental para el ser humano como el deseo de poder. A lo largo de la historia, las jerarquías siempre han intentado sofocar este instinto colectivo, sustituyendo la cooperación por la competencia, o la abundancia por el control y la limitación. Sin embargo este instinto persiste, alumbrando nuevas formas de habitar el mundo», concluyen ambos realizadores.

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