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Salud

Eclipse solar: los errores que pueden provocar un daño irreversible en la retina

Ni telescopios o prismáticos, ni radiografías, gafas de sol corrientes y, mucho menos, la observación directa. A menos de un mes para el fenómeno astronómico, los expertos dan pautas para contemplarlo con seguridad

Una óptica pontevedresa muestra las gafas recomendadas para ver el eclipse total.

Una óptica pontevedresa muestra las gafas recomendadas para ver el eclipse total. / Gustavo Santos

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Carolina Sertal

Carolina Sertal

Vigo

La cuenta atrás para el primer eclipse solar total en la Península Ibérica en 114 años ya ha comenzado y, a falta de un mes, los expertos inciden en las recomendaciones a seguir para evitar daños graves o irreversibles en la retina, especialmente, porque alertan de que el fenómeno astronómico «puede dar una falsa percepción de seguridad», si bien la radiación continúa llegando pese a la ocultación del sol.

Desde el Miranza Instituto Oftalmológico Gómez-Ulla, en Santiago de Compostela, la oftalmóloga especialista en Retina, Mácula y Vítreo María Gil expone que «es peligroso mirar al sol directamente de cualquier manera, pero es cierto que el eclipse puede dar una falsa percepción de seguridad, porque la pupila está un poco dilatada, ya que hay menos luz y podemos tolerar mejor el sol, pero la radiación continúa llegando y como la retina no tiene receptores del dolor, el daño va a ser imperceptible porque no vamos a sentir dolor, pero el problema va a llegar después». Y es que, según apunta esta experta, arriesgarse a contemplar el eclipse sin la protección adecuada lo que puede provocar es una retinopatía solar, que consiste en «un daño en la zona central de la visión y el problema radica en que puede aparecer minutos después de verlo».

La doctora María Gil destaca que existen distintos grados de daño, pero señala que para detectarlo, «fundamentalmente, puede percibirse si se da una visión borrosa central o disminución e incluso puede llegar a producir una mancha negra en el centro, una distorsión en las líneas, que se conoce como metamorfosis, o dificultad para ver. Puede suceder que al revisar el ojo del paciente no se vea, pero al utilizar tecnologías como la tomografía de coherencia óptica, eso nos permite ver el daño a nivel de los receptores y del epitelio pigmentario de la retina».

El eclipse puede dar una falsa percepción de seguridad, pero la radiación continúa llegando

María Gil

— Oftalmóloga especialista en Retina, Mácula y Vítreo

La oftalmóloga María Gil.

La oftalmóloga María Gil. / Adolfo Enriquez

La doctora también llama la atención sobre otro error todavía más grave a la hora de contemplar el eclipse solar, y es la observación del fenómeno astronómico a través de telescopios o prismáticos sin la protección correspondiente: «Eso lo hace todavía más peligroso», afirma. En este sentido, la oftalmóloga María Gil comenta que «el uso de telescopios o prismáticos provoca que se concentre más la luz y si no están correctamente adaptados esto puede generar una lesión todavía más intensa y daños irreparables como una destrucción de la zona central de la visión.Tampoco es válido contemplarlo a través de radiografías».

Para prevenir este tipo de situaciones, la especialista del Miranza Instituto Oftalmológico Gómez-Ulla indica que las personas que quieran contemplar el eclipse solar, que tendrá lugar el próximo 12 de agosto, deberán adquirir unas gafas específicas amparadas bajo la norma ISO 12312-2, que fija los requisitos técnicos de los filtros para observación directa del sol. Asimismo, la experta hace hincapié en que es posible conseguirlas en las ópticas y que hay que tener en cuenta que «no se pueden usar si están rayadas o deterioradas».

Por otra parte, la doctora María Gil explica que «no todos los pacientes que se expongan van a presentar el mismo daño, puesto que dependerá del tiempo de exposición y de las características individuales de cada persona». A este respecto, la oftalmóloga asegura que «los niños son más susceptibles, porque el cristalino es más transparente y deja entrar más la luz, por lo que es recomendable vigilarlos con atención, ya que en cualquier momento se pueden quitar las gafas. Las personas que tengan patología previa retiniana es otro perfil de pacientes que pueden tener más predisposición a sufrir el daño si no toman las medidas adecuadas».

María Gil considera a este tipo de perfiles los «más vulnerables» ante el fenómeno astronómico, insiste en la prevención y recomienda que, en caso de detectar alguno de los síntomas como visión borrosa central o una mancha negra, se acuda al especialista para efectuar la revisión oportuna, ya que «el daño puede ser permanente», concluye.

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