Dolor crónico | Xoán Miguéns Doctor vigués
El médico de Vigo Xoán Miguéns alerta de que la mayoría de la gente entrena mal: «Hay que hacer ejercicio de fuerza antes que el aeróbico»
«Una persona en situación de dolor u obesa, cuando acaba el calentamiento ya tiene el músculo fatigado. Cuando tiene que hacer los ejercicios de fuerza, le cuesta más» por lo que acaba evitándolos o realizándolos con menos carga o durante menos tiempo
Dirige el curso de verano de la Sociedade Española del Dolor ha desarrollado en Compostela

El doctor Xoán Miguéns, director del curso de verano de la Sociedad Española del Dolor. / SED

La Sociedad Española del Dolor ha vuelto a apostar para su curso de verano por Compostela después de años realizándolo en El Escorial. Expertos de todo el Estado se reunieron para hablar de los últimos avances en una jornada dirigida por el doctor vigués Xoán Miguéns, especialista también en Medicina Física y Rehabilitación. «En esta ocasión pensamos que era buena idea aunar el dolor, la obesidad y la longevidad», señala el jefe del servicio de Rehabilitación del Hospital Vithas en Vigo y profesor universitario.
Estos días se habla mucho del norteamericano Brian Johnson que gasta 1,8 millones de dólares al año en tratamientos contra el envejecimiento. Días atrás anunciaba que ha desarrollado una enfermedad autoinmune incurable, gastritis autoinmune.
Es una de las enfermedades autoninmunes como lo puede ser la cistitis intersticial (cistitis crónica que no es causada por bacterias). Hay varias tendencias en los medicamentos senescentes que favorecen una mayor duración de la vida. Aquí tenemos un problema científico: envejecer no es una enfermedad. Los estudios destinados a esto no están autorizados por las entidades reguladoras por tratarse de algo que forma parte de la fisiología de la vida humana. Hay gurús que realizan estudios del impacto de medicamentos usados para la diabetes en la longevidad. Ahí es muy difícil de determinar si la mejora en la expectativa de vida es a causa del fármaco o por el efecto del fármaco. Si tengo la glucosa en los límites correctos, el organismo trabaja mejor.

Xoán Miguens, director del curso de verano de la Sociedad Española del Dolor. / SED
Ustedes señalan que los hábitos saludables son reprogramadores de nuestra edad biológica, pero ¿no estamos mediatizados por nuestra genética?
Hasta hace unos años se pensaba que la carga genética era determinante. Hoy sabemos que representa un 20%. Cobró empuje la epigenética, las modificaciones en la expresión de nuestros genes gracias a nuestros hábitos (ejercicio, nutrición correcta, sueño reparador y control de estrés). Son factores que influyen en la longevidad y en la calidad de la vida. Hay epigenética para el dolor y la obesidad. Estas comparten aspectos y tienen una relación bidireccional.
Pero hay personas a las que el dolor crónico, con movilidad limitada, les frena para hacer ejercicio.
Eso se trató en el curso. Hay que pensar que cuando estamos en una situación de dolor, muchas veces por instinto tendemos a guardar reposo y cesar la actividad por miedo a que se agrave la lesión o aumente el dolor. Eso ocasiona que automáticamente entramos en una situación en la que podemos ganar peso y tejido adiposo. Este último no es solo una mera carga mecánica; metabólicamente es activo. Esto quiere decir que expresa una situación de inflamación crónica de bajo grado que favorece la situación de dolor crónico. Tenemos un círculo vicioso. Romperlo es difícil; requiere tratar el dolor e iniciar la actividad.
¿Es preciso cualquier tipo de ejercicio o uno en concreto?
Tiene que ser una intervención individualizada y prescrita. No tenemos que pensar en el ejercicio tradicional que tenemos todos en mente: calentar, después hacer ejercicio aeróbico y en ocasión hacer ejercicios de fuerza. Hay que hacer el ejercicio que tolere cada persona, normalmente de moderada intensidad y debe incorporar varios componentes: ejercicio aeróbico y ejercicio de fuerza. Pero este hay que hacerlo antes que el aeróbico. Si queremos trabajar la fuerza en un músculo que lleva corrido 25 minutos en una cinta, ese músculo ya está muy fatigado. Si lo hacemos al revés aprovechamos que el músculo está fresco. El ejercicio aeróbico relaja el músculo, favorece que le llegue la sangre. Lo importante es progresar a menudo con una traducción funcional.
¿A qué se refiere con esto último?
Quiere decir que la persona que lo realiza comprueba que es beneficioso en su día a día. Por ejemplo, pensamos levantar 10 kilos de pesas. Al mes siguiente, levantamos 14. Eso tiene poca trascendencia para nuestra vida diaria. Sin embargo si pensamos que vivimos en un cuarto y siempre utilizamos el ascensor, podemos un día subir las escaleras. El primer día por la situación (obesidad, dolor) a lo mejor solo soy capaz de subir hasta el primer piso andando, después cojo el ascensor. La progresión sería ir aumentando el número de pisos andados. Ahí ves un progreso de utilidad.

El curso de la Sociedad Española del Dolor reunió en Compostela a expertos en longevidad y obesidad. / SED
Lo que señala es interesante. En gran parte de los sitios de entrenamiento, se comienza con la actividad aeróbica.
Para una persona en situación de dolor u obesa, cuando acaba el calentamiento ya está el músculo fatigado. Cuando tiene que hacer los ejercicios de fuerza, estos le cuestan más por lo que o bien no los hace o los realiza con menos carga o de una forma más breve.
Ustedes destacan el eje intestino-cerebro.
Tenemos que pensar que el intestino es por donde entran todos los nutrientes en nuestro cuerpo. Tenemos un sistema autoinmune que protege de que lo que podamos ingerir nos resulte perjudicial. El intestino está lleno de neuronas, por eso, se habla del segundo cerebro. Hay un relación entre el intestino y el cerebro en la que participa la microbiota. Tiene relación con la expresividad epigenética de manera que las bacterias del intestino beneficiosas para nosotros son más rentables si reciben los nutrientes adecados. Todo está relacionado.
Pero ¿y si nos descuidamos de jóvenes al llegar a adultos nos reconducimos?
Si llegas a adulto con situación de obesidad o dolor crónico, ¿puedes mejorar la longevidad y calidad de vida haciendo esas modificaciones? Hablamos de esto en el curso, en concreto de hacer una consulta individualizada y orientada a la longevidad siguiendo la normativa de la OMS de las siete pes: medicina personalizada, placentera, predictiva, preventiva, participativa, precisa y proactiva.
Imaginemos una persona adulta que se alimenta bien pero está estresada y empieza a inflamarse.
Sí, ocurre. También está relacionado con la calidad del sueño. El pico hormonal del cortisol es a las seis de la mañana. Si pasé toda la noche con muchos despertares o un insomnio prolongado, el sistema hormonal se descontrola. Esa situación de estrés se ve favorecida porque no tenemos un adecuado ciclo de sueño. Favorecemos así que el pico de cortisol no esté centrado. En las sociedades occidentales tenemos complicado el controlar el estrés. Probablemente es uno de los factores más importantes para tener una vida longeva y con calidad.
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