¿Un verano sin pimientos de Padrón?: «Nunca vi tanta escasez, las plantas están estresadas por el calor»
Las altas temperaturas pasan factura a la cosecha de este emblema de la gastronomía gallega y llegan a quemar la planta
Sin oferta para responder a la alta demanda, el precio es más alto: la bolsa de 400 gramos se mueve entre los 6 y 7 euros

José Manuel Ferro, tercera generación al frente de Pementos Carmucha. / Cedida
Mónica Nieto
El verano es sinónimo de días largos, vacaciones, playa y... pimientos de Padrón. ¿Quién no sueña con que llegue la cosecha de este producto típico de la gastronomía gallega para disfrutar del que para muchos es un auténtico manjar? Piquen o no (la intriga también los hace especiales), en esta época del año son claros favoritos en las cartas de bares y restaurantes y un acompañamiento habitual en las mesas de los hogares. Pero este año algo sucede: hay poco pimiento y su precio, que a medida que la campaña de recogida avanza suele ir bajando, se mantiene. La bolsa de 400 gramos se mueve entre los 6 y 7 euros en la mayoría de los casos. La responsable es la meteorología, con temperaturas que hacen sufrir a las plantas y merman su capacidad productiva.
«No recuerdo haber visto nunca esta escasez, es la primera vez en mi vida que me encuentro con que no hay pimiento». Quien habla es José Manuel Ferro, la tercera generación al frente de Pementos Carmucha, una explotación agrícola y marca familiar ubicada en Herbón amparada por la Denominación de Origen Protegida Pemento de Herbón. Nieto de la fundadora e hijo de Carmucha, que siguió el legado de su madre, José Manuel se creció entre plantas de este 'oro verde' y, a sus 56 años, asegura que la situación este verano es inédita. «Si no fuera porque tenemos cámaras en el invernadero, pensaría que nos roban», dice.

Los pimientos de Padrón son un emblema de la gastronomía gallega / Cedida
El calor merma la producción de la plantas
Explica que la producción «debería estar al 99% o 100%», pero la realidad es que «no estamos sacando ni el 10%». Los episodios de calor han puesto la puntilla a una campaña que ya empezó más tarde por el invierno lluvioso. Ahora el problema es justo el contrario: las altas temperaturas «estresan y queman» las plantas. Jose Manuel explica que, por más que se afanen en regar, dentro de los invernaderos es posible llegar a los «70 grados» y fuera, en las plantaciones al aire libre, el sol abrasador o el viento pueden hacer que las plantas pierdan la cría y acabar con ellas. En Pementos Carmucha les secaron varias. «Es lo nunca visto», dice José Manuel Ferro. En su caso, cuentan con unos 8.000 metros cuadrados sembrados bajo cubierta y en torno a 3.000 al aire libre.
Los precios no bajan
Con este telón de fondo, el auténtico pimiento de Padrón va más caro de lo que es habitual a estas alturas de la campaña, que arrancó en mayo. Lo que suele ocurrir cada año es que las primeras remesas se venden a un precio más alto, con la novedad de los primeros pimientos de la temporada, y a medida que pasan las semanas y la producción coge ritmo, el producto baja. En cambio, este año, ante la escasez de pimiento, los precios se mantienen. Los 400 gramos están a 6 euros en el mejor de los casos, cuando el año pasado a estar altura rondaban los 5 euros.
Los productores profesionales sufren para suministrar pimiento. «No damos llegado ni a los clientes fijos, estamos bajo mínimos», señala José Manuel. Tienen que repartir lo poco que recogen entre las tiendas, las cadenas de distribución y la hostelería. «No hay para todos, es un dolor de cabeza porque nos gusta poder garantizar el suministro», indica.
Con las cartas de los restaurantes preparadas para ofrecer la ración estrella del verano, la desilusión puede ser tremenda entre los comensales si se sientan a la mesa si falta el vegetal más demandado, en su punto de fritura y de sal. También tendrán que resignarse quienes los degusten a diario en casa, tengan o no huerta propia.
Más allá de la repercusión para el consumidor, el impacto de las olas de calor sobre el cultivo suponen un mazazo para empresas como la de José Manuel: «Si los pimientos están estresados, imagínate nosotros».

Milagros González, presidenta del consejo regulador de la DOP Pemento de Herbón y de A Pementeira / Cedida
«No quieren esta locura de temperaturas»
El mismo análisis de la situación hace Milagros González, presidenta del consejo regulador de la DOP Pementos de Herbón y de SAT A Pementeira, integrada por 16 agricultoras y agricultores. «Este año no hay pimiento; las plantas no quieren esta locura de temperaturas», constata. Al igual que José Manuel, explica que con el calor «se estresan y echan la cría», y muchas «aparecen quemadas por el sol».
¿Adelantar la campaña por el cambio climático?
La actividad es otra más de tantas afectadas por el cambio climático en el rural gallego. Ante ese escenario, José Manuel Ferro, cree que los productores se verán abocados a adelantar un mes la campaña, que actualmente va de mayo a octubre. En todo caso, el tiempo que haga en invierno y primavera también les condiciona. Este año las intensas e incesantes lluvias retrasaron el momento de plantar. El responsable de Pementos Carmucha teme a los próximos meses: «Si seguimos así no llegaremos a octubre, y a ver si tenemos cosecha para agosto», lamenta. Un verano sin el protagonista del famoso eslogan uns pican e outros non nunca será lo mismo.
Fuente: El Correo Gallego
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