Polémica
Una familia fue vetada en un vuelo a Alicante por gritar "bomba" su hijo con síndrome de Tourette
British Airways impidió embarcar en Gatwick a Mason Entwistle, de 13 años, pese a que su familia había avisado previamente de su trastorno neurológico

Un avión de British Airways. / EPC
J. A. Giménez
Una familia británica perdió parte de sus vacaciones en Alicante después de que British Airways impidiera embarcar a su hijo de 13 años, diagnosticado con síndrome de Tourette, tras gritar varias veces la palabra "bomba" en el aeropuerto de Gatwick.
El menor, Mason Entwistle, viajaba con sus padres, Martyn y Gemma, desde Reino Unido hacia España cuando el personal de la aerolínea decidió denegarles el acceso al avión por motivos de seguridad.
Según el relato publicado por The Sun, la familia había informado previamente a British Airways de la condición del menor antes del viaje.
La familia había avisado antes de volar
Los padres explicaron que llamaron a la aerolínea antes de desplazarse al aeropuerto para comunicar que Mason padecía síndrome de Tourette, un trastorno neurológico que puede provocar sonidos o movimientos involuntarios, conocidos como tics.
El adolescente llevaba además una carta de diagnóstico y un cordón identificativo de discapacidad. Según la familia, recibieron asistencia en el aeropuerto y pasaron el control de seguridad "sin problemas", pese a que el menor había repetido la palabra que después motivaría la decisión de la compañía.
El conflicto llegó en el momento del embarque. Ya en la puerta del avión, un responsable de British Airways apartó a la familia y les comunicó que Mason no podía viajar.
"Estaba en el suelo llorando y pidiendo perdón"
El padre del menor ha denunciado públicamente que la situación fue humillante para su hijo. Según contó a The Sun y posteriormente a LBC, Mason acabó "en el suelo llorando", haciendo tics de forma continua y pidiendo perdón a las personas que estaban alrededor.
Martyn Entwistle criticó especialmente que la decisión se tomara en el último momento. "¿Por qué no nos apartaron mucho antes? Esperaron hasta que llegamos a la mismísima puerta del avión antes de impedirnos el acceso", lamentó.
La familia fue escoltada de vuelta a la terminal por agentes armados. La hija mayor de la pareja, de 16 años, sí pudo embarcar junto a unos amigos de la familia, mientras Mason, sus padres y una bebé de un año se quedaron en tierra.
British Airways habla de "motivos de seguridad"
British Airways sostiene que la decisión no se adoptó por la discapacidad del menor, sino por razones de seguridad. En el diálogo grabado por el padre, un responsable de la compañía afirma que no se le deniega el acceso por tener una discapacidad, sino porque se había producido una amenaza relacionada con una bomba.
La aerolínea calificó después la situación de "extremadamente difícil, compleja y angustiosa" y señaló que, debido a varios factores, se decidió no permitir que el grupo viajara en ese vuelo.
Según la información publicada, British Airways ofreció posteriormente el reembolso de los billetes, aunque la familia asegura que tuvo que gestionar por su cuenta una alternativa para continuar el viaje.
Perdieron dos días de vacaciones
La familia, procedente de Harwich, en Essex, tenía previsto viajar a Alicante para pasar unos días de vacaciones con amigos. Tras quedarse en tierra, reservó una noche de hotel en el aeropuerto y compró nuevos vuelos con Vueling para el día siguiente.
El padre aseguró que el segundo viaje fue tratado de una forma completamente distinta. Según su testimonio, el personal de Vueling ayudó a que Mason se sintiera cómodo, el capitán saludó personalmente a la familia y se explicó la situación antes del embarque.
"No quiero que piense que nunca podrá irse de vacaciones"
Martyn Entwistle explicó que, pese al impacto emocional, decidió continuar con el viaje para que su hijo no asociara la experiencia con una renuncia definitiva a volar. "No quiero que piense: 'Nunca podré irme de vacaciones'", afirmó.
El caso ha abierto un debate sobre el equilibrio entre la seguridad aérea y la atención a pasajeros con trastornos neurológicos. Para la familia, la aerolínea conocía la situación de Mason y pudo haber actuado antes y con otro acompañamiento. Para British Airways, la decisión se tomó por la seguridad y el bienestar del resto de pasajeros, la tripulación y el propio grupo.
El menor pudo finalmente viajar a España, pero después de una escena que su padre describe como devastadora: un niño de 13 años, consciente de lo ocurrido, pidiendo perdón entre lágrimas por un tic que forma parte de su enfermedad.
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Fuente: Información
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